Belako pasó por el Nits del Primavera

Crónica por Adonai Canals

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La Nueva Normalidad ha cambiado nuestras vidas, las ciudades y los espacios que estas tienen. Si hasta ahora el Fórum de Barcelona era un espacio al que, prácticamente, sólo se iba en momentos muy puntuales del verano, cuando se celebraban festivales como el Cruïlla (reconvertido este año en el Cruïlla XX) o el Primavera Sound, ahora se puede disfrutar de la música, al aire libre y de una manera incluso más íntima, que en el pasado, durante gran parte de los meses veraniegos.

Es precisamente el Primavera Sound los responsables de traer la noche del viernes 28 de agosto a Belako a la Ciudad Condal. Y paradójicamente, un concierto que en otros tiempos hubiera implicado, tal vez, estar en una pequeña sala, con todo el mundo apretado y sin poder apreciar bien toda la grandeza musical que un grupo como este tiene, gracias a la música al aire libre, a la Nueva Música, ahora se puede disfrutar mucho mejor.

Estos espacios abiertos, concretamente en el Fórum de Barcelona, logran cambiar la sensación de los conciertos. En este caso, hay que agradecerle a Nits del Fórum, como organizadores del evento, la posibilidad de poder vivir la música así. Y más con la energía del grupo vasco Belako (son originarios de Mungia), que se engancha a todo el que asiste a sus conciertos, sean en las añoradas salas de la ciudad, o bien al aire libre y con distancia social. Al final, esto es música, y mientras se pueda disfrutar de ella en las condiciones actuales, hay que vivirla.

La noche ya empezó diferente, mágica y para fluir, ya que la organización avisó que, debido al tormentón que se pronosticaba, el concierto debía adelantarse media hora. Esto provocó que el mismo finalizará en “horario infantil, alrededor de las 22:30, otra de estas cosas de la Nueva Normalidad y la dependencia del clima para poder realizar los eventos.

Belako, para quien no lo sepa, forma parte de esa curiosa selección -pero presente en nuestro país- de grupos españoles que cantan en inglés (o, a veces, en vasco).

Se definen como post-punk, y se entiende. En sus canciones suenan ritmos muy eclécticos, casi un rock progresivo. Todo ello, acompañado de la potente voz de la cantante Cris Lizarraga, que te mece hasta otra época, en la que la música podía servir para muchas cosas, como para reivindicar. Temas como Tie Me Up o, sobre todo, All Nerve, sacado este año, se podrían definir como potencia, baterías y guitarras sacando música con energía y fuerza. Josu Ximun Billelabeitia y Cris, son las voces presentes en el escenario, el primero, además, como guitarrista, y ella también como teclista. Escuchar cómo se mezclan las voces de los cantantes junto a la música, casi psicodélica, con ecos de la Janis Joplin más intensa, es un lujazo.

Su música suena hipnótica, y rompedora, enfadada. Pero movían al público, que no podía permanecer sentado en sus mesas, por no hablar de las gradas que rodeaban el escenario, dónde el público ya directamente bailaba.

El discurso de solidaridad con el resto del sector de la música arrancó unos merecidos aplausos. Es cierto, no son tiempos sencillos para el sector cultural, ni para sus seguidores, que tenemos que ver con incertidumbre hacia dónde evoluciona todo.

Los cuatro miembros de la banda empezaron algo tímidos, pero poco a poco fueron apoderándose del escenario y, por supuesto, del selecto público que tienen el placer de conocer a esta banda. Paulatinamente, la energía de la música de Belako fue despegando y despertando a los que preferían permanecer sentados.

Pero ojo, el cuarteto vasco tenía otra sorpresa para los asistentes y, sobre todo, para sus seguidores. El concierto, coincidía con el lanzamiento de su cuarto disco titulado “Plastic Drama”, tras tres meses de espera -COVID19 de por medio, que sale en formato físico. Como ellos mismos dijeron: “por fin”. Más que merecido premio a la consolidación de este grupo vasco de sonido tan peculiar y letras diferentes. Así que doble alegría por tocar en Barcelona con un público que les esperaba con ganas, a pesar de la lluvia que iba a caer en cualquier momento, y por sacar al mercado su cuarto álbum.

Ritmos vascos se mezclan con el punk en algunas canciones -haciendo honor a sus orígenes- junto a las primeras gotas de lluvia de la tormenta de verano que se empeñaba en interrumpir la fiesta. Pero nada más lejos de la realidad: las gotas empezaron a mezclarse con la euforia ya sin contener que el público les mostraba.

La magia de las luces del escenario que proyectaba a las gotas de agua, dotaba aún de más magia al evento que Belako se estaba marcando, donde no pudieron faltar sus grandes temas como Sea of confussion. Era imposible no mecerse acompañados del ritmo de su música.

Es uno de esos conciertos que se pasan como un suspiro, por el ambiente, la música, y la noche. No querían que se fuera, pero todo tiene un fin. y mejor recordarlo como uno de esos sueños de una noche de verano.

El interminable solo de guitarra y batería de la canción, que aparentemente finalizaba su repertorio de la noche, hizo fluir y despedir por todo lo alto las ganas que tenía el público de ver a Belako. Ni la lluvia, que con sentido del humor reconocía Josu, que había empezado justo en el momento en el que él empezó a cantar.

Pero no podían irse sin su mítica Molly & Pete. Se permiten incluso hablar en catalán, mientras presentan su canción contra la violencia machista, con la rabia que acompaña a la gran mayoría de las canciones del grupo y en este caso, si cabe, más que justificada.

Eso sí, la despedida final, en vasco.

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