La comedia francesa ‘Manual de la buena esposa’ se estrenará en cines el 6 de enero

Crítica por Rafa Catalán

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Martin Provost ya había demostrado que era un gran director de actrices y que en ellas tenía la fuente de lo mejor de su cine, especialmente repitiendo y dando excelentes resultados con gente como Carmen Maura o Yolande Moreau. A ellas no podía dejar de unirse una grande del cine francés que es Juliette Binoche con no menos brillantez, ya que la actriz francesa es aquí el corazón de esta historia revisionista y renovadora.

Aquí Binoche es Paulette Van Der Beck, quien dirige con su marido una escuela de amas de casa, un centro en el que forma a jóvenes adolescentes para ser, como dice el título, las esposas perfectas. A esta premisa tan arcaica se le dará la vuelta poco a poco a partir de la muerte del pobre señor Van Der Beck y de los cambios sociales que están por llegar en Francia con el Mayo del 68.

Provost sabe mantener muy bien tanto la atmósfera, como el carácter de sus personajes, y el ritmo de la cinta. Para la primera, todo se encuadra muy bien en una especie de comedia entre fresca y alocada, con la cual puede dar rienda suelta a lo ridículo de la premisa de la que parte: el que las mujeres tengan que ser educadas para ser unas ejemplares esposas para con sus maridos. El carácter es parte del juego en el que se moverán las mujeres en esa atmosfera, ya que, dentro de las limitaciones que pueden llegar a tener las mujeres, cada una de ellas será un personaje muy bien dibujado. Y el ritmo en el que late todo es básico,  puesto que desde un buen principio todo parece oler a un cierto género musical, cosa que le da frescura, dejando que todo vaya creciendo, tanto este colorido carácter como la propia música.

Todo vuela con pintas de poder estar en un musical, pero no abusa. Lo mejor es dejarse llevar por la sonrisa general que aporta este ritmo para así disfrutar del auténtico musical final. Lo único que le echo en falta es que no haya más alusiones a platos o recetas, bueno, es cierto que el señor de la casa se atraganta comiendo en la mesa pero, en todas las pelis francesas ―al igual que en las españolas― siempre sale una cocina o algún truco culinario, aunque fuera por parte de un cocinero, un buen marido… Frivolidades al margen, creo que es la unión perfecta entre la comedia francesa de siempre y un nuevo “NO” a retrógradas miradas del hetero-patriarcado de entonces.

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