‘Nuevo orden’. En cines mañana 19 de febrero

Crítica por Rafa Catalán

en Cine

Los primeros 20 minutos de Nuevo orden son de ese grupo de inicios de peli en los que gente como Luis Buñuel, Michael Haneke y hoy ya Michel Franco, te invitan a una fiesta, te engatusan, y cuando ya estás tomando tu copa de cava, accionan una palanca para dejarte caer en el abismo de una realidad de la cual cuesta salir. Antes, en su presentación, algunas de las letras de los créditos de inicio aparecen al revés, lo cual ya es un presagio de cómo va a ser ese orden que el titulo refiere. Pues sí, ese orden ―nuestro orden― será directamente violado, porque la distopía que nos ofrece el joven realizador mexicano es uno de los pocos ―si no el único― bofetones realmente duros de los últimos años. Para hacernos una idea, esta es una distópica radiografía de una sociedad cualquiera, pero puestos a escoger, cuál mejor que la mexicana, pasada por el futuro no tan lejano de aquellos Hijos de los hombres del también mexicano Alfonso Cuarón, con el prisma canino de Yorgos Lanthimos y todo bendecido desde arriba por el ojo deformante de Buñuel.

De igual forma que no entiendo como Cowboy de medianoche fue calificada X en su estreno americano en 1969, antes de hacerse con el premio gordo de la academia, y como el Átame almodovariano pasó el mismo filtro allí, 20 años después, esta cinta se presenta tan solo con un No recomendada a menores de 16 años. Y es que, por su dureza es menos recomendada para los mayores de 16, para los mucho más mayores de 16, porque la tele de hoy en día se está acercando o pareciendo a la semilla de esta Nueva Orden de Michel Franco. Aquellos que deseen ver un discurso con el cual se refleje y/o afronte la lucha de clases, como en su día hiciera algunos de la Nouvelle Vague y demás comprometidos, que se abstengan, o bien que se olviden, esta obra y su autor es la entraña de todo aquello, sin cortapisas ni atajos. Por eso recomiendo ir a verla bien almorzado o merendado, ya que su veneno, como el de esa pintura verde que salpica a esos mexicanos de la zona alta de la ciudad del inicio, se mete en la sangre por días.

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