Vicente Amigo: Será el flamenco.

Crónica del concierto en el Palau de la Música por Sara Martínez

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Foto: Ramón Hortoneda

Tras una semana intensa para los barceloneses, encontramos la paz dentro del Palau de la Música. En un lugar como éste, el caos callejero se cruza con el silencio y el pasado viernes se cruzó también con las manos y la guitarra de Vicente Amigo, el cante de Rafael de Usera, el bajo de Ewen Vernal, la guitarra, coros y palmas de Antonio Fernández y, por último, la percusión de Paquito González, quien dos días antes había pisado el mismo escenario acompañando a Miguel Poveda.

Foto: Ramón Hortoneda

El recibimiento del público fue enérgico, con un largo y sonoro aplauso. Estábamos esperando el concierto desde noviembre y, debido a la pandemia, puedo decir que nos mantuvimos en estado de nervios hasta apenas unos días antes del evento en cuestión, llegando a acostumbrarnos a todo tipo de cancelaciones y reprogramaciones tras las últimas experiencias. Casi nos cuesta imaginar que se pueden llegar a realizar.

Es en este contexto, como primera toma de contacto Vicente nos luce su perfecta digitación en un solo largo y Antonio Fernández se arranca con unas tímidas palmas para abrir un concierto enmarcado en la gira de su último disco Memoria de los Sentidos, álbum que le llevó a ganar el Grammy latino al mejor LP de música flamenca. Después de esta admirable presentación poco a poco van entrando los demás compañeros y con el conjunto al completo podemos escuchar Autorretrato, del álbum Paseo de Gracia (2009). Especial mención merece en este punto la maravillosa entrada de Rafael de Usera ya que el tema fue originalmente cantado por el maestro Morente, difícil de igualar. Seguidamente y antes de inmergirse en el mundo de Memoria de los Sentidos, nos enseña Estación de Primavera, del álbum Tierra, momento álgido y de protagonismo de Paquito González.

Tras Amoralí y Las Cuatro Lunas, Vicente se queda sólo con Antonio y Rafael y decide, en una muestra de ternura, deleitarnos con la suavidad y delicadeza de Sevilla, momento en el que se nos pierde la mirada tratando de seguir el movimiento de sus dedos. Después, en perfecto equilibrio con el desarrollo del concierto, aparece Paquito y la efusividad y pasión vuelve con Azules y Corintos para dejar paso a un merecido homenaje y recuerdo al recién fallecido Chick Corea.

Parecía mentira, estábamos llegando al final del recital. Un recital pensado a conciencia, excelente recompensa a la espera y a los tiempos convulsos por los que estamos pasando. Se acaba, parece, con Guadameci, también del álbum premiado, y nos preguntamos -dada la hora- que si esto de los bises funciona como en la vieja normalidad.

Foto: Ramón Hortoneda

Tras los merecidos aplausos y saludos de los protagonistas de la noche, éstos vuelven a sentarse y se ponen manos a la obra. El remate final lo ponen Requiem y Roma, para irnos en un estado de fascinación, placer y relajación.

Nadie pudo quedarse sentado en su silla, ovacionamos a Vicente, a Paquito, a Rafael, a Antonio y a Ewen, a la música y a los directos que tanto echamos de menos y también, ovacionamos la frescura con la que había vuelto Amigo tras casi ocho meses sin actuar. En conjunto, los cinco arrasaron con el Palau y dejaron en nuestros oídos el mejor de los recuerdos.

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