PRISIONIA invita a cruzar las puertas de una prisión distópica, gobernada por una inteligencia artificial capaz de controlarlo todo. En este entorno, donde los límites entre lo humano y lo tecnológico se desdibujan, Azul, la protagonista, despierta sin recuerdos, sin un motivo aparente para estar encerrada y sin respuestas. Solo sabe que está siendo observada. A medida que avanza la historia, se ve sometida a pruebas extremas que ponen en jaque su cuerpo, su mente y su propia identidad, obligando al espectador a preguntarse: ¿qué es real y qué nos han hecho creer?
La tensión, el riesgo y la belleza conviven en un espectáculo único que utiliza el miedo no como simple recurso, sino como vehículo narrativo para explorar cuestiones profundamente actuales: el control social, la vigilancia digital, los límites entre lo humano y lo artificial, y la deshumanización

en la era de los algoritmos.
La puesta en escena, con una original escenografía y una atmosfera sonora envolvente, se apoya en un elenco multidisciplinar y algunos de los números circenses más impactantes. Trapecistas que desafían sus límites, contorsionistas criogenizadas, combates entre acróbatas confinados y motociclistas eléctricos que aceleran la adrenalina, conforman una narrativa teatral que se interna en los territorios del thriller psicológico, interpelando directamente al público.
Una gran pantalla omnipresente preside la carpa y cobra un protagonismo. Allí se encuentra la IA, la mente universal, que contempla a los presos como insectos atrapados en un frasco de cristal: los observa, experimenta con ellos, analiza cada uno de sus movimientos y almacena datos sin descanso.
Sara Silva es Azul, el personaje central que se distingue del resto de reclusos y quien llevará a la

inteligencia artificial hasta sus límites. En el patio de la prisión, los dos miembros de Brother’s Zapata (Colombia) se retan en un vertiginoso número de báscula, desatando una rivalidad que desemboca en un motín cargado de coreografías explosivas y acrobacias frenéticas. En plena revuelta, Supersilva (Brasil) aprovecha el caos para arriesgar su vida caminando boca abajo, a gran altura, en un intento desesperado de huida.
La tensión se transforma en sensualidad con el Dúo Hurricane (Rusia), que elevará la temperatura con un número aéreo capaz de mostrar a la IA el verdadero significado del amor. Desde su diminuta celda, Nikita Turenko y Oleksandr Kryshmar (Ucrania) sueñan con la libertad y la rozan gracias al vuelo de sus acrobacias en barra.
Los cuchillos surcan el aire cuando los bandos liderados por Michael Laner y Yary Celis (Italia/Colombia) se enfrentan en las gradas en un duelo dialéctico y coreográfico entre sexos. En otro

lugar, las cinco contorsionistas de Ethiopian Girls (Etiopía) despertarán de su letargo en un experimento criogénico ideado por la IA, desplegando una plasticidad sobrehumana. Y los audaces Eros Riders (Argentina/Colombia/Venezuela) desafían al imponente gran domo con su motociclismo extremo, moviéndose como auténticos impulsos eléctricos dentro de un cerebro artificial, el cerebro de la IA.
El humor también tiene su espacio con Carlos Pérez, Laura Blázquez y Alejandro Sanabria, tres reclusos novatos, pero peligrosamente imprevisibles, junto al monologuista Rafael Mendaro. La poderosa voz de Anes León, la música de Iván Yuman y un potente cuerpo de baile completan el elenco de este universo único, vibrante y absolutamente espectacular.
Con PRISIONIA, el fenómeno del Circo de los Horrores demuestra, una vez más, su capacidad para reinventarse. Dos décadas después de sus inicios, continúa sorprendiendo a un público adulto que exige propuestas diferentes, intensas y con una fuerte carga artística.