El año de la rata, según Joe Crepúsculo – Crónica del concierto en la sala Apolo de Barcelona – por Adonai Canals

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El 1 de febrero se celebraba el año nuevo chino, más concretamente el Año de la Rata para los asiáticos. Esta fue la excusa para que Joe Crepúsculo reuniera a sus seguidores en la Sala Apolo de Barcelona y regalara un concierto para todo aquel que se dejara caer esa tarde de sábado en la sala barcelonesa.

Todo muy do it yourself, tanto, que antes de empezar incluso Joe y sus chicos salieron a terminar de montarse los teclados e instrumentos para brindar el espectáculo que el público se merecía. Y vaya si lo mereció. Los rostros ilusionados de los asistentes cuando vieron salir a Joe Crepúsculo, no eran más que un sinónimo perfecto del ánimo con el que tocaron todos y cada uno de sus temas. El ambiente se calentó tan rápido, que apenas sin introducción, todo empezó.

El artista catalán, desprendiendo esa mezcla de cercanía y sobriedad que le caracteriza -que no seriedad-, brindó hora y media de éxito tras éxito en su ya larga experiencia. Al final, el Año de la Rata no fue más que la excusa para que la sucesión de luces, imágenes en pantalla y sonidos electrónicos que caracterizan a la banda, hicieran acto de presencia sobre el escenario.

El requisito imprescindible eran las ganas de pasarlo bien y de bailar, porque si vienes a ver a escucharlos en directo, de lo único que tendrás ganas es de bailar. Tanto si eres fan de Joe Crepúsculo como si no lo eres, la diversión, los saltos y los coros entre el público estaban garantizados. Sonrisas de oreja a oreja entre los asistentes mientras escuchaban “Te voy a pinchar”, “Rosas en el mar”, “Déjate llevar” o “Vete a la mierda”. Algunas convertidas ya en himnos para una generación de apasionados del indie español. Luces de móvil y ojos -luminosos- en el techo, acompañaron a Joe durante la noche.

Y como de mezclas iba la noche, Tomasito, el artista flamenco, salió al escenario para acompañar a Joe Crepúsculo con su taconeo y su palmeo característico, el contrapunto sorprendente y perfecto para acompañar ese curioso sonido entre electrónica y pop que salían de los teclados, baterías e incluso maracas de los miembros de la banda.

Conciertos que se terminan en un suspiro son señal de que el artista está haciendo las cosas bien, y entre alguna canción “valiente”, como “España” y su estribillo “España, paella, sol y playa, te quiero España, ginebra y marihuana”, se plantó en el tramo final.

La canción de tu vida”, uno de los temas más queridos por sus “crepusculers”, fue la excusa perfecta para hacer bajar a Joe del escenario y tocar y cantar entre las primeras filas del público. Y como lo que baja sube, y viceversa, para el tema estrella de esta banda barcelonesa, Joe animó al público a subir al escenario, para entre todos, cantar “Mi fábrica de baile”. Un fin de fiesta por todo lo alto -literalmente- para los afortunados de las primeras filas, que cantaron junto a Joe, Tomasito y los otros miembros de la banda, la canción más famosa.

No sabemos si la fábrica de baile de Joe Crepúsculo cabe en nuestro corazón, lo que sí sabemos es que si cada vez que se sube a un escenario, regalan un concierto así, que sigan tocando, sea el Año de la Rata o el que sea. Y sobre todo, haremos caso a su grito de guerra final: “que seáis felices en vuestras vidas”, gracias por ayudarnos un poquito, Joe.

Adonai Canals

 

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