De los Gaudí, Los Goya, Los Oscar y sus demonios – por Jorge A. Trujillo

en Cine

Ya han sido entregados los premios del cine, al menos los que nos queda más cerca en esta parte del mundo: Los 34º Goya, la edición 12ª de Els Gaudí y la 92ª de Los Oscar. Las tres galas tuvieron muchas complicaciones (aunque en realización la gala española fue quizás la más crítica) y un mismo público poco acostumbrado a este tipo de eventos. Quizás menos el estadounidense aunque fue sin presentador o presentadora pero todo estaba medido al milímetro. Fueron tres galas más, con su larga lista de premios y discursos de agradecimiento. Las quejas siempre son, entiendo yo, por la envidia de la gente pero estos son los momentos de reconocimiento del trabajo de mucha gente y es emocionante (cierto, unos más que otros) algunos de los discursos, es lo que hay. Por tanto, es un reconocimiento que se debe entender como tal para actores, actrices, directores/as, guionistas, músicos y todos quienes no hacen suspirar, reír o emocionar con esa maravilla llamada “el cine”. Pueden hacerse largo y algo “rollo” pero nos guste o no, es su noche, que con más o menos acierto, se le reconocen sus excelentes trabajos. 

Estas ediciones fue especialmente difícil apostar por un solo o sola ganadora de muchas categorías, hubo mucho nivel. Cabe señalar que esta vez, los discursos fueron menos reivindicativos que en otras ediciones. Se destacan discursos como el del violinista Ara Malikian: “Se nos quiere hacer creer que los inmigrantes y los refugiados somos la causa de todas miserias de la sociedad. Espero que no lo creáis. Siempre, la inmigración fue la riqueza de nuestra civilización”. También, el emotivo y emocionante discurso de Enric Auquer, Mejor Actor Revelación (“Quien a hierro mata” de Paco Plaza) quien señala “la importancia del cine periférico en España” y finaliza su gran discurso con “gracias a todas las antifascistas del mundo”. Quien no se haya emocionado con el discurso de este prometedor y tierno talento no parece ser de los que duren toda la gala o aprecien el poco altavoz que hay para estos temas. Sin duda, a nivel mundial, el gran discurso de Joaquin Phoenix en Los Oscar ha sido el más celebrado. Todo un repertorio de luchas en pro de la naturaleza, la justicia, el respeto y lo que podemos hacer por ello. Además de merecidísimo reconocimiento a su PAPELÓN en “Joker” de Todd Phillips. Lo mismo sucedió con el tierno discurso de la actriz revelación de 84 años Benedicta Sánchez en Los goya, que emocionó por su sencillez y por ser actriz revelación a su edad. Quizás por el idioma y la proximidad a nosotros y nosotras, aunque Phoenix estuvo a la altura, los de Los Goya fueron más emotivos. los Gaudí este año fueron algo más comedidos y políticamente correctos que otros años. El único recuerdo político fue de la Presidenta del Cinema Català Isona Pasola a “quienes están entre barrotes o fuera del país” y repartió críticas a todas las instituciones por igual. Merecido premio Goya, por fin, a Antonio Banderas que en realidad ha sido el gran papel de su vida, protagonista de “Dolor y Gloria” de Pedro Almodóvar con un discurso a la altura. Por supuesto, el otro gran momento emotivo fue el reconocimiento a la grandísima Pepa Flores (Marisol), por toda su carrera, que aunque no haya ido sí fue tierno ver a sus hijas emocionadas en el escenario que rendía honor a una de las más grandes artistas españolas. 

Los Goya fueron presentados por Buenafuente y una divertidísima Silvia Abril. A pesar de todas las críticas, creo que sin presentadores, caerían más chaparrones de malos comentarios echando de menos a algún conductor de gala. Pero esa son las galas y los premios, no hay más de donde sacar y no son tan malas como dicen algunos. Creo más divertido esto que un muchos otros programas o eventos (deportivos incluso) que vemos sin pestañear en la tele o Internet. Los Gaudí tuvieron su punto divertido con Anna Moliner, pero sí fue una de las galas más flojas de los últimos años. En esta gala, la mejor película fue para la merecidísima “Los días que vendrán” de Carlos Marques-Marcet. Así el director cierra una trilogía muy interesante y profunda sobre las etapas de relaciones de pareja muy generacional. Por cierto, esta película fue injustamente la gran olvidada en los Goya. Y la mejor película para la Academia española fue también para una merecida “Dolor y Gloria” de Pedro Almodóvar. Posiblemente sea la última gran película del manchego, la cual se disfruta entendiendo quién es Almodóvar, lo que ha hecho en su vida, de la gloria de su carrera y el dolor de muchos momentos de la vida. Puede parecer para mucha gente una película simple y de poco interés la vida de un director, pero para otros, es una de sus grandes películas donde la vida da una de cal y otra de arena. Pero en especial, la obra refleja el miedo de lo que vendrá a una cierta edad, como a la que se acerca el director. Sin embargo, tanto los premios catalanes como los españoles se quedaron en reconocer la vidas individuales y no las historias colectivas o de memoria histórica. Es entendible el reconocimiento a estas dos grandes y maravillosas películas, una historia en el Eixample de Barcelona y otra en un gran y estupendo piso del centro de Madrid. Pero también dice mucho del no reconocimiento y más valor a los de la clase obrera barcelonesa y sus dificultades sociales y personales como en la maravillosa “Hija de un ladrón” Belén Funes (aunque los Gaudí sí lo hizo como mejor película de “habla no catalana”), a la memoria histórica, muy venida a cuento con la que está cayendo, de “Mientras dure la guerra” de Alejandro Amenábar o “La Trinchera infinita” de J. Garaño, José M. Goenaga y A. Arregi. Por supuesto, la que rompió los esquemas fue la Academia de Hollywood, ya que “Parásitos” de Bong Joon Ho ganó a mejor película, mejor dirección y mejor guión. Un películón que hizo historia y que nos arrebató el de mejor película de habla no inglesa, premio entregado por Penélope Cruz, cuando muchos deseamos haber escuchado ese grito de “Peeedro” de nuevo. Si vemos las películas ganadoras en las categoría de lengua extranjera, sí hubo diversidad en las tres galas. Los Gaudí reconocieron a la interesantísima gallega “O que arde” de Oliver Laxe, Los Goya a la brutal “Los miserables” de Ladj Ly (quizás una de las mejores películas del 2019) y Los Oscar a la coreana antes mencionada. El problema de Los Goya no fue que “todo se lo llevara” “Dolor y Gloria” (no sólo por lo que significa en lo bueno esta obra para Almodóvar sino como un acto de reconciliación de la Academia con el director), sino que no se reconozca la diversidad del cine español y sólo apueste por grandes títulos, productoras y grandes producciones. Es una carencia del cine, la de impulsar otras obras pequeñas pero maravillosas. 

 

Podríamos ir categoría por categoría, pero daría muchas páginas por tanto, nos hemos centrado en señalar algunas galardonadas y las que dejan titulares. No quiero acabar sin antes señalar el merecido reconocimiento de Los Gaudí y los Goya  al corto “Suc de sindria” de Irene Moray, fundamental e imprescindible, pero hubiese sido totalmente rompedor e histórico haberselo dado también al impresionante “Xiao Xian” de Jiajie Ju Jan, el barcelonés de origen chino, rompiendo con esquemas de contenido y significado de lo que habría sido ese premio. Pese a las carencias, olvidos, el poco reparto y equidad en los ganadores, no deja de demostrar que se siguen haciendo magníficas películas interpretadas por grandísimos actores y actrices. Y ya sabemos que Hollywood se lleva todos los elogios porque cuenta con los recursos y el dominio cultural mundial así que aprendamos a valorar nuestro cine hecho en todo el territorio español y catalán y que se hace lo mejor (con muchísimo menos) para hacer de las galas, el reconocimiento, los premios y el cine un espacio que nos defina (ya lo hace) como país de países y diverso. No tenemos todo el dinero de Hollywood pero nuestro cine y nuestras galas no tienen por qué envidiarles en nada.

Jorge A. Trujillo

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