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Cine

El próximo 21 de febrero A Contracorriente Films estrena en cines “Domino”, de Brian de Palma – crítica de Rafa Catalán

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En un caso que en principio parecía menor, el agente Christian (Nikolaj Coster-Waldau) y su compañero Lars se ven envueltos en una trama para dar caza a un miembro del ISIS desde Dinamarca y por toda Europa. Lars será asesinado y, buscando venganza, Christian descubrirá que la CIA también anda tras el terrorista. Esta sencilla plot-line podría resultar incluso antigua en tanto que tiene más mimbres de la década de los 90 que de la actualidad. Aun así, su director, Brian De Palma, se enfrasca en llevarlo adelante buscando ejercicios de estilo, lo cual significa seguir con la marca de la casa que implica la firma del autor de Los intocables de Eliot Ness.

De Palma es uno de los grandes del cine que surgieron en los 70 junto a Coppola y Spielberg, entre otros. El mérito de este último es mantenerse como el primer día, el del segundo – y creador de El padrino – es saber medir su talento con una obra cada 20 años. El de De Palma es simplemente su valentía.  Con Domino, este autor sigue apelando a su cine de siempre, aquel cuya fuente principal era el cine clásico, y especialmente el de Hitchcock, con el que conseguía logros como Carrie, Vestida para matar, Hermanas, Doble cuerpo, y sobre todo Blow out. Pero esa osadía a la hora de remitir a los clásicos no dura para siempre (tan solo Tarantino la clava con todos sus homenajes y referencias), y a veces el hacer según qué pirueta de funambulista provoca algún susto. Y menudo susto es este Domino de 2019. En ella podemos ver que el De Palma de Scarface o de las obras citadas, donde sus compenetraciones con las partituras de Pino Donaggio eran un espectáculo en sí mismas, simplemente brillan por su ausencia.

Ojo, no todo es un espanto; como se suele decir con la posmodernidad de la mano: “de tan malo, mola”, porque la verdad es que el arranque, la trama, y lo que pretende ser el clímax de la cinta (esa plaza de toros a ritmo del Bolero de Ravel) merecen ser revisados. Lo malo es su globalidad, que a su autor se le ve cansado en la ejecución del detalle: unas secuencias donde los decorados cantan como le cantan los decorados a quien no le gustan los decorados que le cantan a Almodóvar… pues produce repelús. Pero insisto: De Palma parece querer mantener aquel estilo manierista hitchcockiano con el que dejaba colgando de un hilo a toda la sala y hacía luego con ella lo que le venía en gana. En Domino tan solo queda colgando el prota en su inicio, y de una tubería, como en Vertigo, de Hitchcock; en el fondo no me molesta, Brian De Palma demuestra seguir mirando hacia arriba.

Rafa Catalán

El próximo 17 de febrero se estrena en cines el documental “GAUGUIN EN TAHITI. PARAÍSO PERDIDO”, dirigido por Claudio Poli – crítica de Rafa Catalán

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Además de su obra pictórica, uno de los mayores atractivos de artistas como Paul Gauguin es su vida. Si en el imaginario colectivo siempre tendremos la figura del artista bohemio, parisino de nacimiento o adopción, con más ilusión y talento que recursos económicos y flaneur o paseante de la gran ciudad; en el caso de Gauguin no acertaríamos. Para él todo esto parecía como pasado de moda, él cogió los bártulos, se despidió tranquilamente de la civilización moderna, y se fue a pintar a la selva. Esto es básicamente lo que narra el documental Gauguin en Tahití. Paraíso perdido, de Claudio Poli. La cinta nos lo muestra todo con sus pros y sus contras, es decir: este citado espíritu bohemio que, como a la mayoría de grandes artistas, no hizo más que empujarle a seguir volcando su talento, por un lado. Y, por otro, las inevitables servidumbres a las que tuvo que doblegarse, o bien rebelarse de una vez por todas, modelando así su figura de enfant terrible.

Este documento acerca del pintor francés consigue adentrarse en su vida y obra no ya por los datos cronológicos que va mostrando, sino por el tratamiento de la imagen que utiliza. Si Gauguin rompió por su innovación en el uso de los colores vivos, confrontados unos con otros y, en general, dio un paso adelante por ofrecer una gran valentía en todo ello, Poli lo ofrece con una calidad de imagen extraordinaria, acercándose a sus cuadros de una forma también valiente, pero respetuosa, mostrando el grano cómo del lienzo pasó a ser parte de la historia que se estaba plasmando. De igual forma el realizador se acerca al la selva polinesia y sus agrestes paisajes, dejando en el aire la mirada del artista francés como contrapunto entre el mundo que escogió y el cómo lo representó.

Como Vincent Van Gogh y Paul Cézanne, Gauguin era postimpresionista, pero tal y como reza parte del título, Paraíso perdido, su vida fue como la de la mayoría de los artistas de su época: un fracaso. Esa evasión del mundo moderno, ese aislamiento inverso de un mundo que jamás le acabaría de abandonar, no llego a poderla rematar. En parte, Gauguin en Tahití. Paraíso perdido podría recordarnos levemente a aquella Apocalypse Now en la que, un Walter E. Kurtz con la totémica cabeza de Marlon Brando, también quería trascender desde la otra punta del mundo, pero sin poder llegar a escapar de sí mismo.

Rafa Catalán

 

De los Gaudí, Los Goya, Los Oscar y sus demonios – por Jorge A. Trujillo

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Ya han sido entregados los premios del cine, al menos los que nos queda más cerca en esta parte del mundo: Los 34º Goya, la edición 12ª de Els Gaudí y la 92ª de Los Oscar. Las tres galas tuvieron muchas complicaciones (aunque en realización la gala española fue quizás la más crítica) y un mismo público poco acostumbrado a este tipo de eventos. Quizás menos el estadounidense aunque fue sin presentador o presentadora pero todo estaba medido al milímetro. Fueron tres galas más, con su larga lista de premios y discursos de agradecimiento. Las quejas siempre son, entiendo yo, por la envidia de la gente pero estos son los momentos de reconocimiento del trabajo de mucha gente y es emocionante (cierto, unos más que otros) algunos de los discursos, es lo que hay. Por tanto, es un reconocimiento que se debe entender como tal para actores, actrices, directores/as, guionistas, músicos y todos quienes no hacen suspirar, reír o emocionar con esa maravilla llamada “el cine”. Pueden hacerse largo y algo “rollo” pero nos guste o no, es su noche, que con más o menos acierto, se le reconocen sus excelentes trabajos. 

Estas ediciones fue especialmente difícil apostar por un solo o sola ganadora de muchas categorías, hubo mucho nivel. Cabe señalar que esta vez, los discursos fueron menos reivindicativos que en otras ediciones. Se destacan discursos como el del violinista Ara Malikian: “Se nos quiere hacer creer que los inmigrantes y los refugiados somos la causa de todas miserias de la sociedad. Espero que no lo creáis. Siempre, la inmigración fue la riqueza de nuestra civilización”. También, el emotivo y emocionante discurso de Enric Auquer, Mejor Actor Revelación (“Quien a hierro mata” de Paco Plaza) quien señala “la importancia del cine periférico en España” y finaliza su gran discurso con “gracias a todas las antifascistas del mundo”. Quien no se haya emocionado con el discurso de este prometedor y tierno talento no parece ser de los que duren toda la gala o aprecien el poco altavoz que hay para estos temas. Sin duda, a nivel mundial, el gran discurso de Joaquin Phoenix en Los Oscar ha sido el más celebrado. Todo un repertorio de luchas en pro de la naturaleza, la justicia, el respeto y lo que podemos hacer por ello. Además de merecidísimo reconocimiento a su PAPELÓN en “Joker” de Todd Phillips. Lo mismo sucedió con el tierno discurso de la actriz revelación de 84 años Benedicta Sánchez en Los goya, que emocionó por su sencillez y por ser actriz revelación a su edad. Quizás por el idioma y la proximidad a nosotros y nosotras, aunque Phoenix estuvo a la altura, los de Los Goya fueron más emotivos. los Gaudí este año fueron algo más comedidos y políticamente correctos que otros años. El único recuerdo político fue de la Presidenta del Cinema Català Isona Pasola a “quienes están entre barrotes o fuera del país” y repartió críticas a todas las instituciones por igual. Merecido premio Goya, por fin, a Antonio Banderas que en realidad ha sido el gran papel de su vida, protagonista de “Dolor y Gloria” de Pedro Almodóvar con un discurso a la altura. Por supuesto, el otro gran momento emotivo fue el reconocimiento a la grandísima Pepa Flores (Marisol), por toda su carrera, que aunque no haya ido sí fue tierno ver a sus hijas emocionadas en el escenario que rendía honor a una de las más grandes artistas españolas. 

Los Goya fueron presentados por Buenafuente y una divertidísima Silvia Abril. A pesar de todas las críticas, creo que sin presentadores, caerían más chaparrones de malos comentarios echando de menos a algún conductor de gala. Pero esa son las galas y los premios, no hay más de donde sacar y no son tan malas como dicen algunos. Creo más divertido esto que un muchos otros programas o eventos (deportivos incluso) que vemos sin pestañear en la tele o Internet. Los Gaudí tuvieron su punto divertido con Anna Moliner, pero sí fue una de las galas más flojas de los últimos años. En esta gala, la mejor película fue para la merecidísima “Los días que vendrán” de Carlos Marques-Marcet. Así el director cierra una trilogía muy interesante y profunda sobre las etapas de relaciones de pareja muy generacional. Por cierto, esta película fue injustamente la gran olvidada en los Goya. Y la mejor película para la Academia española fue también para una merecida “Dolor y Gloria” de Pedro Almodóvar. Posiblemente sea la última gran película del manchego, la cual se disfruta entendiendo quién es Almodóvar, lo que ha hecho en su vida, de la gloria de su carrera y el dolor de muchos momentos de la vida. Puede parecer para mucha gente una película simple y de poco interés la vida de un director, pero para otros, es una de sus grandes películas donde la vida da una de cal y otra de arena. Pero en especial, la obra refleja el miedo de lo que vendrá a una cierta edad, como a la que se acerca el director. Sin embargo, tanto los premios catalanes como los españoles se quedaron en reconocer la vidas individuales y no las historias colectivas o de memoria histórica. Es entendible el reconocimiento a estas dos grandes y maravillosas películas, una historia en el Eixample de Barcelona y otra en un gran y estupendo piso del centro de Madrid. Pero también dice mucho del no reconocimiento y más valor a los de la clase obrera barcelonesa y sus dificultades sociales y personales como en la maravillosa “Hija de un ladrón” Belén Funes (aunque los Gaudí sí lo hizo como mejor película de “habla no catalana”), a la memoria histórica, muy venida a cuento con la que está cayendo, de “Mientras dure la guerra” de Alejandro Amenábar o “La Trinchera infinita” de J. Garaño, José M. Goenaga y A. Arregi. Por supuesto, la que rompió los esquemas fue la Academia de Hollywood, ya que “Parásitos” de Bong Joon Ho ganó a mejor película, mejor dirección y mejor guión. Un películón que hizo historia y que nos arrebató el de mejor película de habla no inglesa, premio entregado por Penélope Cruz, cuando muchos deseamos haber escuchado ese grito de “Peeedro” de nuevo. Si vemos las películas ganadoras en las categoría de lengua extranjera, sí hubo diversidad en las tres galas. Los Gaudí reconocieron a la interesantísima gallega “O que arde” de Oliver Laxe, Los Goya a la brutal “Los miserables” de Ladj Ly (quizás una de las mejores películas del 2019) y Los Oscar a la coreana antes mencionada. El problema de Los Goya no fue que “todo se lo llevara” “Dolor y Gloria” (no sólo por lo que significa en lo bueno esta obra para Almodóvar sino como un acto de reconciliación de la Academia con el director), sino que no se reconozca la diversidad del cine español y sólo apueste por grandes títulos, productoras y grandes producciones. Es una carencia del cine, la de impulsar otras obras pequeñas pero maravillosas. 

 

Podríamos ir categoría por categoría, pero daría muchas páginas por tanto, nos hemos centrado en señalar algunas galardonadas y las que dejan titulares. No quiero acabar sin antes señalar el merecido reconocimiento de Los Gaudí y los Goya  al corto “Suc de sindria” de Irene Moray, fundamental e imprescindible, pero hubiese sido totalmente rompedor e histórico haberselo dado también al impresionante “Xiao Xian” de Jiajie Ju Jan, el barcelonés de origen chino, rompiendo con esquemas de contenido y significado de lo que habría sido ese premio. Pese a las carencias, olvidos, el poco reparto y equidad en los ganadores, no deja de demostrar que se siguen haciendo magníficas películas interpretadas por grandísimos actores y actrices. Y ya sabemos que Hollywood se lleva todos los elogios porque cuenta con los recursos y el dominio cultural mundial así que aprendamos a valorar nuestro cine hecho en todo el territorio español y catalán y que se hace lo mejor (con muchísimo menos) para hacer de las galas, el reconocimiento, los premios y el cine un espacio que nos defina (ya lo hace) como país de países y diverso. No tenemos todo el dinero de Hollywood pero nuestro cine y nuestras galas no tienen por qué envidiarles en nada.

Jorge A. Trujillo

Mañana 14 de febrero, Paramout Pictures Spain nos presenta “Sonic, La película”, bajo la dirección de Jeff Fowler – por Montse Delgado

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Sinopsis:

Basada en la serie de videojuegos de Sega, una de las más famosas y más vendidas en todo el mundo. Sonic la película narra cómo el erizo más rápido del mundo encuentra su nuevo hogar en La Tierra. En esta comedia de aventuras de imagen real, Sonic y Tom, James Marsden, su nuevo amigo íntimo, unen sus fuerzas para defender al planeta frente al malvado Dr. Robotnik, Jim Carrey, y sus planes para apoderarse del mundo.

¿Quién no conoce a Sonic desde su lanzamiento en 1991 como video juego? Posteriormente le han seguido cómics, libros… y ahora, después de casi tres décadas, la película.

Una película fantástica, familiar, cómica y aventurera donde disfrutaremos de unos sobresalientes gráficos, de un Jim Carrey donde realiza el papel que mejor le sienta, un personaje excéntrico, paradójico y como no, socarrón, y de un Sonic en formato casi real con todos sus detalles y donde no pueden faltar sus tan característicos anillos.

Y sí bien no deja de ser una aventura más, el valor de la amistad predomina en la película, es un film para disfrutarlo en familia, en el cine y con todo su pack.

Reparto: Ben Schwartz (Alma de actor), James Marsden (Desvelando la verdad), Jim Carrey (La máscara), Neal McDonough (Super poli en las Vegas), Tika Sumpter (The Old Man & the Gun).

Lo mejor: Sin duda alguna la fotografía y haré mención a la banda sonora de Junkie XL.

Lo peor: Nada que decir.

Montse Delgado

Asi ha sido la ceremonia de entrega de los Premios Oscar 2020 según Rafa Catalán

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Como cada año, me dije “Esta vez no pienso verlo”, porque como cada año, me dijeron “Será igual de aburrida que siempre”, pero como cada año, pasé a ser uno de los nominados que se dice a sí mismo un “Sé que acabaré viéndola”, y como cada año, acabé pasándome la noche en vela viendo la gala de entrega de los premios Oscar de Hollywood. Por suerte esta vez ha sido un poco distinta: ahora que ya conocemos el palmarés, sabemos de la gran innovación que ha supuesto galardonar a Parásitos tanto a Mejor Película como a Mejor Película Internacional, y con él, otros cuatro premios en total. Pero el resto sí, un tanto aburrida, a decir verdad. Ya no por aquellos premiados que se enrollan con sus agradecimientos, sino por la falta de un host que empuje la fiesta con humor del bueno, tanto en un buen monólogo de inicio, como en momentos cruciales como suele ser el tramo de los documentales, que sin un par de frases ingeniosas se hacen duras de verdad. Desde hace un par de años no hay conductor en la gala, y el anterior en lucirse fue un Jimmy Kimmel que, sinceramente, es brillante cada noche en su late-night (se puede ver en youtube). Y lo fue aquel año, a la hora de lidiar el momento de los sobres envenenados de La, la, land. Otros tiempos eran – no me iré a los de Bob Hope ni Johnny Carson – los de Billy Crystal, donde el número de inicio en el que presentaba las cinco nominadas ya era pura comedia musical. De acuerdo, ya no hay presentador, pero sí quedan estrellas, no lo digo por Joaquin Phoenix, que es actor del método y es de los que están más por enrollarse en causas climáticas, lo digo por otros como Charlyze Theron y Penélope Cruz, o Brad Pitt y Leo DiCaprio, de los pocos herederos de lo que otrora fue el glamour de la era dorada Hollywood (de ahí que estos dos últimos protagonicen una obra con Hollywood en su título).

A nivel de espectáculo, como siempre: todo sincronizado al milímetro y, a la que un premiado se enrolla con la lista de familiares a quien dedica el premio, se sube la música y se pasa al siguiente tramo. Lo mismo que la famosa alfombra roja, (¡única y verdadera “antesala de los Oscars”!), donde las estrellas comentan frívolamente cómo lucen sus joyas y vestidos. Muy distinto a lo que decía hace unas semanas José Luis Garci, cuando recordaba que, en la citada alfombra, hace unos 40 años, Faye Dunaway hablaba del rodaje de Network y de la profundidad de su personaje, sin reparar en si su vestido era de Chanel, o sus joyas de Swarovsky.

En compensación, este año ha habido un detalle verdaderamente cinéfilo, más cercano a los festivales europeos que a las superproducciones y los superegos hollywoodienses, casi un momento Cannes. Bong Joon-ho recibiendo su tercer Oscar, el de Mejor Director, y citando a sus amados rivales, por un lado, a Martin Scorsese, de quien recordó su máxima “lo más personal es lo más creativo”, provocando así una ovación del público al autor de Goodfellas, y luego a un Quentin Tarantino, que nunca olvidaba en sus listas de pelis favoritas, al ahora ya maestro coreano.

Rafa Catalán

 

Ayer se estrenó “Adú”, dirigida por Salvador Calvo – Crítica de Montse Delgado

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Sinopsis:

En un intento desesperado  por alcanzar Europa y agazapados ante una pista de aterrizaje en Camerún, Adú de seis años y su hermana mayor esperan para colarse en las bodegas de un avión. No demasiado lejos, un activista medioambiental contempla la terrible imagen de un elefante, muerto y sin colmillos. No solo tiene que luchar contra la caza furtiva, sino que también tendrá que reencontrarse con los problemas de su hija recién llegada de España. Miles de kilómetros al norte, en Melilla, un grupo de guardias civiles se prepara para enfrentarse a la furibunda muchedumbre de subsaharianos que ha iniciado el asalto a la valla.

Tres historias unidas por un tema central, en las que ninguno de sus protagonistas sabe que sus destinos están condenados a cruzarse y que sus vidas ya no volverán a ser las mismas.

Tengo que reconocer que no fue mucho de mi agrado, ya que no me ha aportado ni profundizado en nada que ya no supiera. La magia de esta película está en el entorno del rodaje, Camerún, Benin, y vale mucho la pena apreciar el mimo y el cuidado con la que ha estado realizada. También se puede destacar la interpretación de los jóvenes principiantes como actores, Moustapha Oumarou y Zayiddiya Dissou.

Somos conscientes de que la migración africana es un problema y de que el tráfico de marfil sigue matando elefantes y que la valla es otro gran problema. Con Adú, puede pasar dos cosas, que te guste o no. Ahí lo dejo.

Reparto: Luís Tosar (Quien a hierro mata), Anna Castillo (La llamada), Álvaro Cervantes (Brigada Costa del Sol), Jesús Carroza (Buscando el norte), Miquel Fernández (Litus), Nora Navas (Dolor y Gloria), Ana Wagener (Durante la tormenta), Moustapha Oumarou, Zayiddiya Dissou.

Lo mejor: Ver en la gran pantalla el África más profunda.

Lo peor: No aporta nada nuevo.

Montse Delgado

Este fin de semana, Vértice360 estrena “Judy”, un drama biográfico bajo la dirección de Rupert Goold – por Montse Delgado

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Sinopsis:

Durante el invierno de 1968, treinta años después del estreno de “El mago de Oz”, la leyenda Judy Garland llega a Londres para dar una serie de conciertos. Las entradas se agotan en cuestión de días a pesar de haber visto su voz y su fuerza mermadas. Mientras Judy se prepara para subir al escenario vuelven a ella los fantasmas que la atormentaron durante su juventud en Hollywood. A sus 47 años, se enfrenta en este viaje a las inseguridades que la acompañaron desde su debut, pero esta vez vislumbra una meta firme: regresar a casa con su familia para encontrar el equilibrio.

Judy plasma el último aliento de aire y fuerza que proclamaron tantos años de esfuerzo y sacrificio.

Un drama, sí, pero vale la pena verlo y conocer un poco más la vida de la actriz como ser humano. Las exigencias que se encuentra por su camino desde que empezó con MGM no son pocas y a la larga le pasaron factura. Un dilema entre lo que es y lo que debería ser, a la vez, es un film entrañable y a pesar de que no es el mejor papel de su vida, Renée Zellweger realiza un gran trabajo.

Un biopic íntimo, sin embargo, carece de historia, ya que se centra sólo en los últimos conciertos que ofreció esta gran diva.

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Reparto: Renée Zellweger (Bridget Jones), Rufus Sewell (Dioses de Egipto), Finn Wittrock (La ciudad de las estrellas), Michael Gambon (Rey de ladrones), Jessie Buckley (Wild Rose), Bella Ramsey (Two for Joy).

Lo mejor: La delicadeza y la elegancia con la que está tratada.

Lo peor: Le ha faltado profundizar un poco más en la vida de Judy Garland.

Montse Delgado

Este 31 de enero, se estrena “VOLANDO JUNTOS”, un croissant del cine francés – crítica de Fernando Moya M.

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Si de estrenos hablamos, “volando juntos” es un peliculón familiar que tendrás que mirar. Una cinta Francesa, dirigida por Nicolás Vanier, nos invita a volver al cine en familia. “Donne – moi des ailes”, como se titula en su versión original, es un trabajo que no debiésemos pasar por alto.

Sus protagonistas Louis Vazquez y Jean-Paul Rouve, en sus roles de padre e hijo, nos entregan un fino trabajo basado en la vida real. Unos padres separados y un hijo en edad curiosa, dan inicio a una historia que nos mantendrá expectantes, frente a los 113 minutos que dura el film.

Sinopsi:

Thomas, ha llegado a casa de su padre a pasar unos días. Sin mucho interés en lo que sucede en este lugar, descubrirá un mundo que le cambiará la perspectiva de ver la vida. Es que su padre, un apasionado por los animales, en especial por los Gansos salvajes y su migración, no dudará, un solo segundo, en entregarle todas las herramientas y conocimientos a su hijo, que solo pretende pasar unos días a su lado. La obsesión por salvar una especie que está en peligro de extinción los llevará en una aventura emocionante, que los unirá como familia y amigos.

 

Si bien, en los primeros 10 minutos, me ha costado entender hacia dónde se dirigía la película, era solo cosa de tiempo para comenzar a involucrarme en ella. Será que el hecho de que esté basado en una historia real ya nos sitúa en un escenario mucho más receptor a emociones, incluso así, logrando sensibilizar cuerpos inmunes a las lágrimas; o definitivamente los guionistas logran, a través de su relato, que nos transformemos en un cómplice más de la historia. Añorando exactamente el mismo final que quiere el protagonista de este trabajo cinematográfico. Como sea, son de estas películas que de seguro en algún minuto te harán sentir en el foco del melodrama, con la lágrima en la garganta.

No esperes ver una película de Disney, esto es mucho más que eso. Y es que nuevamente el cine francés, nos demuestra que con sutileza, elegancia y sin apuros, se pueden generar buenos productos, sin pretensiones ni ambiciones. Solo un fin, contar una historia de buena forma. Donde por cierto, cabe destacar el trabajo del director de fotografía Eric Guichard, que ha de entregarnos planos luminosos y estéticamente bellos.

Un chico que romperá reglas y desafiará a todo el mundo, un padre que no dejará derribarse por las críticas y los obstáculos, y un viaje en altura, sobre un ultraligero, hacen de “Volando juntos” una película que recomiendo ir a ver, en una pantalla grande, con los amigos, hijos, esposas y amantes.

La historia está basada en la experiencia del piloto William Lishman y Joe Duff, que desde el 2001, han logrado llevar a cabo su plan de enseñar a las aves a seguir a un líder, en este caso, a un ultraligero, piloteado por ellos mismos. De este modo, las aves aprenden una ruta migratoria.

La película fue estrenada el 2019 en Francia y rápidamente se convirtió en la gran película familiar del año. ¿Qué sucederá en España? Tendremos que esperar hasta el 31 de enero, que es la fecha de estreno en nuestro país, para saberlo. Por ahora, te invito a que la veas y si es en su idioma original, mucho mejor. ¡Oh lala, Mon Amour!

Fernando Moya M.

 

“Dolor y gloria”, de Pedro Almodóvar, se convirtió en la gran triunfadora de la 34ª edición de los Premios Goya logrando siete de los 16 galardones a los que aspiraba. Entre ellos. los de mejor película, dirección, actor protagonista y guion original

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Con su historia más personal, Pedro Almodóvar venció en la 34 edición de los premios del cine español al conseguir los goya de mejor película, director y guión original por Dolor y gloria. El cineasta manchego se ha tomado a si mismo como referencia para un personaje principal, Salvador Mallo, en esta producción que ha conquistado a los académicos al convertir sus 16 opciones a premio en 7. La representante de España en los Oscar 2020 en la categoría de Mejor Película Internacional, fue también premiada por su actor protagonista, Antonio Banderas; su intérprete de reparto, Julieta Serrano; el montaje de Teresa Font; y la música de Alberto Iglesias, que batió su propio récord de galardones al alzar la estatuilla undécima.

Dolor y gloria compartió la noche con Mientras dure la guerra. La cinta de Alejandro Amenábar alzó 5 de los 17 galardones a los que optaba. Por su parte, La trinchera infinita, que partía con 15 nominaciones, consiguió dos, dígito que también logró Lo que arde e Intemperie.

Aquí podéis consultar el listado completo de películas premiadas:

Dolor y gloria

Mejor dirección : Pedro Almodóvar

Mejor actor protagonista : Antonio Banderas

Mejor película : El Primer Deseo, A.I.E., El Deseo D.A. S.L.U.

Mejor montaje : Teresa Font

Mejor música original :Alberto Iglesias

Mejor guion original : Pedro Almodóvar

Mejor actriz de reparto : Julieta Serrano

Mientras dure la guerra

Mejor dirección artística – Juan Pedro de Gaspar

Mejor actor de reparto – Eduard Fernández

Mejor dirección de producción – Carla Pérez de Albéniz

Mejor maquillaje y peluquería – Ana López-Puigcerver, Belén López-Puigcerver, Nacho Díaz

Mejor diseño de vestuario – Sonia Grande

La hija de un ladrón – 1 Goya – 2 Nominaciones

Mejor dirección novel – Belén Funes

Intemperie 

Mejor canción original – Javier Ruibal

Mejor guion adaptado – Benito Zambrano, Daniel Remón, Pablo Remón

La trinchera infinita

Mejor sonido : Iñaki Díez, Alazne Ameztoy, Xanti Salvador, Nacho Royo-Villanova

Mejor actriz protagonista : Belén Cuesta

Quien a hierro mata 

Mejor actor revelación – Enric Auquer

Lo que arde (O que arde)

Mejor actriz revelación – Benedicta Sánchez

Mejor dirección de fotografía – Mauro Herce

El hoyo (The Platform) 

Mejores efectos especiales – Mario Campoy, Iñaki Madariaga

Buñuel en el laberinto de las tortugas

Mejor película de animación – Sygnatia, S.L., The Glow Animation Studio, Hampa Studio

Ara Malikian, una vida entre las cuerdas 

Mejor película documental – Kokoro Films, S.L.

La odisea de los Giles

Mejor película iberoamericana – K&S Films, Kenya Films, Mod Pictures, S.L.

Los miserables

Mejor película europea – Ladj Ly

Suc de Síndria

Mejor cortometraje de ficción

Dirección: Irene Moray

Producción: Miriam Porté

Nuestra vida como niños refugiados en Europa 

Mejor cortometraje documental

Dirección: Silvia Venegas Venegas

Producción: Juan Antonio Moreno Amador, Silvia Venegas Venegas

Madrid 2120

Mejor cortometraje de animación

Dirección: José Luís Quirós, Paco Sáez

Producción: Nicolás Matji

Golem Distribución estrenó ayer en cines “Sobre lo infinito”, dirigida por Roy Andersson – crítica por Rafa Catalán

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Aquel que no haya entrado nunca en el mundo de Roy Andersson debería hacerlo con sumo cuidado, casi de puntillas, tal vez con una aplicación de esas del móvil que hiciera a la vez de guía y de traductor. Porque, sin duda, el autor sueco es una de las miradas más singulares del panorama internacional de los últimos años, y este Sobre lo infinito una nueva oportunidad para entrar en él.

La propuesta de siempre de Andersson es clara, y en ello ahonda en esta cinta desde los primeros minutos: sus historias son de unos cinco minutos cada una, con un plano fijo inamovible, y sus personajes dirán de una a cuatro frases con un espectro de acción casi imperceptible. No hay más. Esto es Roy Andersson. A partir de aquí, el autor abre su baraja de historias a modo de viñetas o gran retablo, haciendo una amalgama de momentos que dibujan un mundo pesimista y asfixiante. Un mundo descolorido en el que apenas quedan leves colores pastel, pero en el que el cineasta hace flotar la ironía, el sarcasmo y, por ende, impone una cómplice sonrisa a la que el espectador gustará volver recordando el film. Esto parece sencillo como propuesta, pero realmente es un logro acabar plasmando en pantalla semejante empresa. De igual forma, la cadencia con la que se proponen las miserias en cada una de las secuencias llega a ser mágica, ya que el espectador no adolece de cada nuevo tramo, disfrutando lo irónico con lo hipnótico.

Basándose en Las 1000 y una noches, Andersson roza la “performance”, digo roza porque, aunque su concepción, tanto por la perspectiva como por el tempo, podría sobrevolar miradas como las del pintor Edward Hopper, o cineastas como Kaurismaki o Lynch, lo ideal sería tener cada una de las secuencias de Sobre lo infinito en una pequeña pantalla a modo de cuadro, en una sala de exposiciones, de modo que el espectador saltara de situación a situación según hubiera ido el día. Pero olvidemos estas ideas de bombero porque su estructura interna funciona y mucho: justo en el centro del metraje el autor nos muestra la única secuencia en movimiento, una pareja abrazada que vuela sobre una ciudad destruida. Todo un punto de inflexión para enmarcar a unos personajes que en el primer tramo se ven ante un conflicto y en el segundo seguiremos su evolución. A partir de ahora propongo, con Andersson, hacerme con una escena preferida de cada una de sus pelis, como si fueran cromos. Y de esta, me quedo con el via crucis de un sacerdote que pierde la fe, perpetrado por civiles calle arriba. Un gran descubrimiento.

Rafa Catalán

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