Archivo

Crónicas - página 2

¡Que suene la copla más Morente! – Crónica del concierto de Estrella Morente – De Cajón! Festival Flamenco de Barcelona 2019 – Por Sara Martínez y Belén Martín Vázquez

en Crónicas

La historia se hace copla y es una luz a su penumbra, una voz que responde a su sangre, a su piel, a su memoria. ¡Que suene la copla más Morente!. Con esta suerte de salmo, Morente eligió ser presentada el pasado 20 de diciembre en el Palau de la Música de Barcelona. Ningún lugar barcelonés podía ser mejor para representar el espectáculo Copla y trasladar al público a una época en la que un Palau prácticamente recién construido ofreciera sus primeros espectáculos.

Cada cual en su asiento sabía que Estrella el actual personaje y portavoz principal de la saga Morente, que a manos de Enrique creó una escuela artística. Esta escuela porta una teoría que apuesta por la reinvención de los géneros de forma revitalizada, fresca, construida y estudiada desde las raíces y la pureza. Gracias a ello, el viernes pudimos escuchar y apreciar como la copla florecía desde la fuerza que mana de la garganta de Estrella, desgarrando nuestras almas a través de un género que tuvo su auge prácticamente hace un siglo y que este día tocó uno por uno los corazones de las personas sentadas en el Palau.

Foto: Belén Martín Vázquez

Madrina marca el inicio y ataviada con cola, peineta, mantilla y abanico Estrella cantó el romance escrito por los maestros Quintero, León y Quiroga, otros de los personajes principales de la noche junto a Imperio Argentina, Conchita Piquer y Lola Flores. Seguida de Antonio Vargas Heredia, Rosío y La Niña de la Puerta Oscura, el público contempló maravillado como Estrella, con la naturalidad de las arriba mencionadas, se movía por todo el escenario del Palau, subiendo y bajando sus escaleras y paseando entre el director y el pianista. Usando un lenguaje corporal excelso, la interpretación recuperó pedazos de historia de la memoria de alguno de los presentes y permitió a otros viajar en el tiempo. Como si de una actuación cinematográfica se tratara, Estrella empezó a entonar Amante de mayo y abril y arrastrada por la fuerza del género, tiró su peineta y abanico para poner punto y final al primer acto. Corriendo a reposar por unos instantes y a ataviarse de nuevo, la orquesta entretuvo al público con unas suites, hasta que entre bambalinas y repleta de lentejuelas plateadas sobre una bata de cola blanca, Estrella volvió a aparecer al ritmo de El día que nací yo, canción con la que la artista se siente más representada. Triniá, Miedo y Yo soy ésa le siguieron y pusieron fin a este acto intermedio, que terminó con las luces apagadas y un bello cambré de la artista acompañado de aplausos infinitos como colofón.

Foto: Belén Martín Vázquez

Las canciones interpretadas hasta el momento conectaron sobremanera con el público. Un repertorio -y a su vez documento sociológico- grabado en nuestra memoria sentimental a través del cante de nuestras abuelas, nos recuerda como la copla nació aprisionada por la férrea censura franquista, que junto a su moral nacional-catolicista se apropió por unos años y de forma torticera de un género que luchaba por ser una vía de escape.

Compositores como los tres maestros mencionados, productores de más de cinco mil obras, cargaban de metáforas las letras y reivindicaban la picaresca y el papel de la mujer, a quién únicamente se le ofrecía tres minutos de protagonismo y el resto de una vida en silencio, subyugada por el mal llamado sexo fuerte.

Tras este acto, personajes de otra gran saga del cante como la de los Carbonell; con Montoyita y José Carbonell “El Monty” a la guitarra y Antonio Carbonell al cante, acompañado de Ángel Gabarre, fiel compañero del padre de Estrella, junto con las percusiones de “El Popo”. Sin la presencia de Estrella y con el Popo picando en un taburete, la pequeña congregación empezó a interpretar La niña de los ojos negros. Mientras los montadores movían unas cuantas sillas y ponían una mesa que evocaba un tablao, Estrella volvió a salir, tomó asiento y empezó a recitar En lo alto del cerro, picando una mesa repleta de polvo de talco que envolvió a los artistas en un humo ficticio. Después del  toque personal de la Compañía Morente, la orquesta vuelve a salir para comenzar con la que vaticinamos que sería la última parte del espectáculo. Y, tras unas notas del Amor Brujo  de Manuel de Falla, seguidas de la maravillosa interpretación de la famosísima y conocida Pena, Penita, Pena, Estrella dirigió con fuerza y poder uno de los momentos más difíciles de la noche, la interpretación de Suspiros de España, que cumpliendo con las predicciones de la cantante, fue abrazada por el público catalán.

Foto: Belén Martín Vázquez

El mismo público, rompió en aplausos que duraron minutos -debo confesar que me ardían las manos- y que hicieron emocionar a la artista y a su equipo. Tan emocionados, decidieron ofrecernos un bis donde pudimos volver a escuchar Madrina, vez dedicada a Rosario, abuela de Estrella y Gr a n a da para finalizar el espectáculo. Como si fuera la primera vez o el primer aplauso de la noche, volvimos a ofrecer nuestras reverencias a Estrella y a su compañía. Estrella, ante semejante estampa en el Palau, fue incapaz de abandonarlo e incluso dijo “por mi parte me quedo hasta la Nochebuena”. Aplaudiendo al compás, Estrella cerró los ojos y empezó a improvisar una melodía dedicada a la cultura, única bandera de ella y de su familia, que como nos ha dejado claro, siempre le acompañan. Y tras otro fuerte aplauso y al menos veinte minutos de bises, el cansancio -y la hora de cierre del Palau- pudo con los músicos y poco a poco procedieron a abandonar el escenario, dejándonos inmersos en nuestros aplausos y silbidos, que por razones obvias para toda persona asistente, no podíamos parar.

Coincido con su filosofía y doy las gracias a Estrella por llevar el arte como bandera, por tenerlo corriendo por las venas y sacarlo por su boca, atreviéndose a despolitizar géneros fuertemente politizados y adoptados por una parte de la sociedad que en su día no se mostró abierta al arte y a la libertad de expresión artística, sello característico de los Morente.

Texto : Sara Martínez

 

Curtcircuit: Let’s get it on, una noche con Marvin Gaye – Crónica de Haizea Etxebarria – Fotografías de Ramón Hortoneda

en Crónicas

A las puertas de las fiestas de navidad, de la mano de Curtcircuit y organizado por Álex Dee y Lalo López, nos juntamos todos para celebrar el 80  aniversario  del  nacimiento de uno de los grandes artistas del soul: Marvin Gaye.

En un escenario en el que en ningún momento hubo menos de 10  músicos  tocando, nos encontramos a lo mejor de la escena de la música negra de Barcelona para celebrar esta gran fiesta del soul. Empezamos por los directores: Álex Dee y Lalo López. Álex Dee es un cantante especializado en diferentes estilos dentro de la música negra. En 2016 publicó Freedom songs junto a The Gourmets Vocal Quartet, banda con la que ha girado desde entonces tanto en España como Francia. Este mismo año, Álex Dee también ha producido y publicado su primer álbum en solitario, Morning. Y qué decir de Lalo López, creador de la Fundación Tony Manero en los 90, 20 años de carrera a sus espaldas en los que no ha parado de desarrollar y participar en numerosos proyectos como The Excitements, Nación Funk All Stars o Achilifunk entre otros.

Foto Ramón Hortoneda

Empezamos calentando motores con Keep on dancing, con la Sala Luz de Gas  llena y con un público con muchas ganas de pasárselo bien. Seguimos con How sweet it   is, otra leyenda de la escena soulera de Barcelona en el escenario: Paquito Sex Machine.  Es genial mirar al escenario y volar al pasado, con esos trajes y pajaritas, esas gafas psicodélicas naranjas de Paquito y los pantalones bombacho de las coristas. Recordamos    a Tammi Terrell, inseparable compañera de duetos de Marvin Gaye con You´re all I need to get by. De echo, cuando Terrell murió, Gaye se sumió en una terrible depresión que le apartó durante unos tres años de los escenarios, ahogando su tristeza en el alcohol y las drogas.

Foto Ramón Hortoneda

Sube al escenario el que a mi parecer es sin ninguna duda, la mejor voz de la  escena musical negra de Barcelona: Jonathan Herrero. El gasteiztarra,  cantante  y  miembro fundador de A contra blues, es capaz de poner los pelos de punta a un muerto y nunca decepciona. Sube al escenario con él la jovencísima Lauren Nine, cantante de hip hop que en sus temas también coquetea con el R&B. He de aceptar que durante la noche

Foto Ramón Hortoneda

Hubo varios temas que se versionaron con partes como el de Lauren Nine, o más adelante con el Sr Chen, con hip hop. A mi personalmente no me convencieron demasiado, pero sí que es verdad que para artistas como Marvin Gaye acepto que soy bastante pureta.

Seguimos con Álex Dee en el escenario, ahora con el mítico tema I heard it through the grapevine. Si había alguna duda de la capacidad vocal de este extraordinario cantante, aquí desapareció totalmente. Sube al escenario Desiree Diouf, de madre italiana  y padre senegalés, cantante de bandas como The Black Barbies o Sugar Drops, que coquetea tanto con el soul como jazz o el reggae. Realizan un dueto con muchísimo groove.

De repente Lalo López se acerca a la mitad del escenario, mira  fijamente  al público y toca las notas iniciales de Lets get it on, el público estalla y nos ponemos todos   a bailar como locos. Seguimos con What´s going on y ya no hay vuelta atrás. La temperatura de la sala sube y Brigitte Emaga, cantante también con una trayectoria  musical importante tanto en televisión como en musicales como HAIR, sube a cantar el probablemente tema más conocido de Marvin Gaye: Ain´t no mountain high enough.

Foto Ramón Hortoneda

El show se despide a lo grande con todos los músicos bajando del escenario y fusionándose con el público para tocar Sexual Healing. Espectacular final para cerrar un buen homenaje al gran Marvin Gaye.

La calidad del show fue excepcional, la única pega a mi parecer fue que las voces femeninas no estuvieron al mismo nivel que sus compañeros.

Haizea Etxebarria Compes

Carlos Tarque: We love rock n’ roll – Crónica del concierto en la sala Apolo – por Haizea Etxebarria Compes

en Crónicas

Nos acercamos a la sala Apolo, muy cerca de las míticas tres chimeneas de la famosa antigua fábrica La Canadenca, donde justo hace cien años se consiguió la jornada laboral de las ocho horas. En fin, podemos decir que es un lugar idóneo para poder disfrutar de un concierto de rock como el que íbamos a asistir.

No sabíamos si debíamos ir a sala Apolo o a la Apolo 2, pero como íbamos con tiempo nos acercamos a verificarlo. De repente vimos una cola enorme que salía desde la entrada principal de la discoteca y pensamos… “mmm, será en la Apolo 2 entonces” ¡Pues no! Era la enorme cola de gente esperando a entrar para poder ver al murciano Carlos Tarque en solitario, más conocido como el cantante de la banda con más de 20 años de trayectoria  M Clan. No os voy a mentir, fue una muy agradable sorpresa descubrir en tiempos de reggaeton y trap, que el rock español sigue con tan buena salud.

Ya dentro de la sala, casi no cabía ni un alma y hacia las 21:15 se apagaron las luces y empezó a sonar a todo volumen el clásico I love rock’nroll de Joan Jett. Tema tan clásico como potente para calentar motores y dar entrada a los músicos: Carlos Raya a la guitarra, productor y guitarrista tanto de M Clan como de Fito y Fitipaldis; Iván Chapo González en el bajo y Coki Giménez a la batería, también grandes habituales de M Clan.  Empezamos por todo lo grande con el tema Ahora y en la hora, tema pesadote de rock clásico que empezó calentando el ambiente. Seguimos con Heartbreaker y saltamos con Bailo para volar a los 70 con Juicio Final. Uno de los grandes momentos fue con El diablo me acompañará, duro, potente y genial. Hasta el recoge vasos iba bailando y tocando una guitarra ficticia como si los envases fueran trastes.

Fuimos volando sobre todos los temas del primer álbum en solitario de Tarque, editado hace ya un año, en 2018. Pero también hubo sorpresas, como una adaptación mucho más dura del Come together de los Beatles o una versión de la banda norteamericana de los 70 Cactus. También pudimos disfrutar de temas de M Clan como Perdido en la ciudad  y Como el toro un poema de Miguel Hernández musicado por la banda.

La sala se llenó de aplausos de complicidad ante la presentación del tema Cactus en el corazón, denuncia clara del cementerio en que se está convirtiendo el mar Mediterráneo para los emigrantes y refugiados.

El final del concierto lo marcó Noche de aullidos, gran tema de M Clan que dio final a un concierto con un Tarque enérgico y totalmente entregado durante todo el show.  El público no se quedó atrás, respondiendo agradecido a uno de los grandes rockeros que afortunadamente y sin ninguna duda, seguirá brindando material de muy buena calidad tanto en solitario como con M Clan.

Haizea Etxebarria Compes

 

El pasado sábado Álex O’Dogherty, haciendo casi un pleno de asistencia, presentó en Barcelona su nuevo monólogo Imbécil (Midiendo las palabras) – crítica de Montse Delgado

en Crónicas

El pasado sábado Álex O’Dogherty  y haciendo casi un pleno de asistencia, nos presentó aquí en Barcelona su nuevo monólogo Imbécil (Midiendo las palabras)  siendo una de las primeras ciudades donde tuvimos la oportunidad de reírnos con sus palabras, palabritas y palabrotas.

Lo que bien define este nuevo monólogo es que no es el clásico monólogo que habla de sexo, algo de lo que todos nos reímos a pesar de oírlo una y otra vez, sino más bien del valor de las palabras y de quien y como las utilizamos.

A O’Dogherty lo hemos podido ver en Camera Café, Olmos y Robles, Doctor Mateo, Felices 140 y en una larga trayectoria televisiva y cinematográfica, pero en lo alto de un escenario teatral, Álex destaca por la cercanía que demuestra hacia el público y por el talento que a todos nos muestra, como bien ha expresado anteriormente en El amor es pa ná, Álex y la Bizarrería, The Hole… y así podría seguir. Actor, compositor, autor y cómico polifacético donde los haya, ahora nos vuelve a hacer alarde tal y como ya he dicho en Imbécil (Midiendo las palabras), este nuevo espectáculo plagado de un humor inteligente y perspicaz que nos descubre la capacidad y el poder de las palabras, tanto de las bien sonantes como de las mal sonantes.

Casi dos horas de espectáculo que pasan a un ritmo trepidante y con audacia, y es que Álex tiene un don, el de la palabra, y esto lo digo independientemente a lo referente a su nuevo show.

Álex nos dijo que volvería a Barcelona, ¿es una amenaza? ¿es una aviso?, quien sabe, lo que sí sé es que para los que ya conocemos su trayectoria nos es totalmente gratificante que vuelva a visitarnos y para los que aún no tengáis el placer de conocerlo, sería un buen momento para tener una cita con: Imbécil (Midiendo las palabras). Un monólogo que augura un gran éxito.

Montse Delgado

 

 

 

Bryan Adams: Back to the 90s – crónica de su paso por el Palau Sant Jordi por Haizea Etxebarria Compes

en Crónicas

Para la generación que nacimos en los 80, Bryan Adams era ese tipo que salía en los discos de nuestros padres o tíos que no paraban de girar constantemente. Ya de críos cantábamos Summer of 69 o Run to you, claro está, en ese inglés inventado tan genial. Luego llegaron los 90, y ya no eramos tan niños cuando Adams consiguió entrar en las listas de éxitos de todo el mundo con temas tan conocidos como Please Forgive Me, 18 Till I Die o The Only Thing That Looks Good On Me Is You. Dejó de ser alguien que únicamente nos recordaba las canciones de nuestra infancia para formar parte de nuestro presente.

Siendo sincera, tras perderle la pista durante casi 20 años, ha sido una experiencia inesperadamente genial poder disfrutar del concierto que Adams dio el pasado 11 de diciembre en el Palau Sant Jordi.  El artista visitó Barcelona dentro de su tour europeo Shine A Light, para presentar su último disco, el número 14.

 

Se apagaron las luces y apareció en la pantalla una pequeña muestra del activismo que hace años que Adams lleva a cabo: por cada entrada vendida durante el tour, el artista se compromete a plantar un árbol. Una curiosa pero bienvenida entrada al concierto de más de 2 horas que estábamos a punto de disfrutar. Aún siendo el tour de Shine A Light pocas canciones sonaron de este nuevo álbum, ya que el concierto fue un maravilloso viaje por los grandes éxitos de Bryan Adams. Empezamos a calentar motores con Can´t Stop This Thing We Started, siguiendo con Run To You, alumbrados por esos tonos rojizos característicos de su último álbum y en un escenario muy austero, mucho más propio de un concierto acústico.

“¡Me llamo Bryan y sólo soy cantante por la noche!” exclamó Adams en español y entre risas, con un fuerte acento inglés. Es su manera de saludar a la audiencia de la ciudad condal como primera muestra de simpatía que no cesará durante todo el show, porque una de las grandes sorpresas de reencontrarnos con Adams es justo ésta: las constantes ganas de interactuar, de conocer al público. ¡Incluso una buena parte del concierto fueron peticiones de los espectadores a primera línea del escenario! Esto hizo que fuera un concierto cercano, cálido que nos invitó a perdernos en esos grandes temas que suenan en vivo igual que siempre. Es como si Adams saliera de esos discos del pasado y se personificara ante nosotros. Nada ha cambiado: la voz, la energía, el sonido, sigue siendo igual pero en eso radica su genialidad.

Se nos pusieron los pelos de punta con (Everything I Do) I Do It For You, saltamos como locos con Back to you y se despidió con un emotivo All For Love a capela.

Uno de estos conciertos que creedme, no se olvidan.

 

Haizea Etxebarria Compes

Aurora & The Betrayers: más allá del soul… – crónica por Haizea Etxebarria Compes

en Crónicas

Aurora & The Betrayers es una banda camaleónica que nació en Madrid en 2013. La mayoría de nosotros ya conocíamos a la gran Aurora García gracias a su etapa anterior en Freedonia, pero la aventura de estos tres grandes músicos ha mutado mucho más allá de los ritmos soul y R&B iniciales.

Aurora García, Martín García y José Funko iniciaron su trayectoria con su primer álbum Shadows go Away en 2014. Arropados por la calidez y la sensualidad de los sonidos afroamericanos que iban desde el soul más clásico al R&B, continuaron experimentando hacia ritmos bastante más duros. En el año 2016 presentaron Vudú. Empezando ya por el primer tema Hey, Hey!, ya pudimos vislumbrar el cambio hacia ritmos mucho más setenteros, más rockeros. El soul sigue siendo una apuesta fuerte, claro que sí, pero el cambio ya ha empezado y no tiene pinta de volver atrás. Con la entrada de Fire, casi al final del disco, ya empezamos a vislumbrar esos teclados psicodélicos que serán protagonistas del siguiente álbum:  Tune out the Noise.

Tras dos años de espera, el pasado 6 de diciembre ¡por fin! Aurora & The Beatrayers nos presentaron su último álbum en la sala Sidecar. Para los que no habían seguido los últimos pasos de la banda, el verlos entrar en el escenario ya fue chocante: Looks mucho más oscuros, total y absolutamente setenteros que nos introdujeron a ese cambio clarísimo que ha dado la banda a ritmos, que tanto nos recuerdan a los amantes de los setenta, de bandas como The Doors, Led Zeppelin o incluso Black Sabbath. Agradable sorpresa que nos llevó a perdernos en la atmósfera psicodélica de temas como Bloody eyes y a ritmos más rockeros como los de Don’t Waste More Time. Obviamente no dejaron atrás sus grandes temas de álbumes anteriores: El maravilloso groove de Get down, ese loco soul de From love to hate acompañado siempre por el increíble vozarrón de Aurora. Además, con esta mezcla constante de soul y rock también era inevitable no recordar a los grandes The Black Crows.

 

Dos años de espera y una fría noche de invierno no bastaron para desmotivar a un público que no dejó de bailar, ni por un segundo, durante todo el concierto.

 

Haizea Etxebarria Compes

¡Bendita sea tu alma, Bola! – Crónica del concierto de Martirio y Chano Domínguez – Voll-Damm Barcelona Jazz Festival – por Sara Martínez y Belén Martín

en Crónicas

Presente como un espectador más, el alma de Bola de Nieve nos rodeó con sus brazos la noche del 28 de noviembre en el lugar que Bola, en vida, conoció como Teatro Español y, hoy día, Martirio y Chano –y nosotros- conocemos como Sala Barts. Bola, apodado por Alberti como el Lorca Negro, fue un vanguardista, un increíble intérprete del bolero filin y un ser humano sin fronteras para su arte, con el cual viajó y lo regaló a todo aquél que lo pudiera necesitar. Así hizo a finales de los cuarenta en Barcelona, en la misma Sala que nuestra cita con Martirio y Chano –en aquella apoca bautizada como Teatro Español-, un fantástico dúo al que desde hace casi quince años no veíamos colaborar.

Para Chano Domínguez y su magia en el piano no existen adjetivos con suficiente peso en el diccionario, así como tampoco existen para describir la simbiosis entre ambos, que se tradujo en una dosis de energía que poco a poco iba llegando a cada una de las butacas de la Sala Barts cuando a golpe de tecla durante casi diez minutos nos fue preparando para la noche, que se abrió con la primera canción del disco Tú no sospechas.

Foto: Belén Martín Vázquez

Y Martirio, ese ícono de la transición, de la revolución, de lo femenino y de lo feminista, de la sensualidad, del amor y del humor, nos hizo sentir como en casa entre canción y canción. Y es que, por eso la onubense ha defendido siempre la reivindicación de lo doméstico y de lo popular como resistencia –nos habla, sin tapujos, entre canción y canción de las mañanas en chándal, las camas vacías y la resaca emocional- y ello es palpable en sus conciertos con el rasgo tan distintivo y propio como son los diálogos con el público y una suerte de stand up, en el que la onubense expone tópicos como el desamor, el amor y nos animó a querer, porque que miedo da querer, aunque sea lo más grande de este mundo, sentenció antes de poner voz a Alma mía. De quitarnos los miedos, de desvestirnos de las mentiras, del orgullo y otra vez, de amar, habla su tierna y arropadora voz en Me dices loca, pero también sabemos que la tristeza y la desesperanza siempre son protagonistas en los boleros y así pensábamos el jueves con No puedo ser feliz y Vete de mí, la canción más aplaudida de la noche y el paso previo a La Vie en Rose y a los bises de un show que recorrió de principio a fin el nuevo trabajo de Martirio y Chano.

Pese a que con mucho raciocinio Martirio dijera recientemente que cantando la canción afrocubana más pura se siente fuera de lugar e interpretando algo que no es suyo y que pertenece a otros, desde la humildad y como cierre nos regaló El Manisero, y alejadísima de cualquier tipo de apropiación cultural o temor que pudiera haber expresado con anterioridad, despidió a Bola con un guiño a su tierra, a sus raíces y, también, a su resistencia. Gracias Martirio y Chano por la música y la conversación, gracias por visitar Barcelona y encender nuestros corazones.

 

Texto: Sara Martínez

Foto portada: Belén Martín Vázquez

 

¿Bailamos? El show de Quantic en la Sala Apolo – crónica de Sara Martínez

en Crónicas

El pasado miércoles 20 de noviembre, Barcelona dio la bienvenida a Will Holland -a.k.a Quantic- y su equipo de músicos en la Sala Apolo. Cuando escuchamos su nombre, es del todo improbable que los conceptos baile mestizaje no ocupen nuestros cerebros. Sin embargo, en este concierto Quantic nos mostró una faceta que, desde hace unos años, residía prácticamente en el olvido.

Si bien es cierto que con Quantic y sus más de 20 récords podíamos esperar cualquier cosa, en el show pudimos comprobar la influencia de su actual residencia en Nueva York, siendo que el sonido estuvo fuertemente marcado por la cultura club y los registros electrónicos más comunes y a su vez, más relajados, puesto que el concierto no alcanzó momento alguno de clímax.

Con esta actitud más cercana al frío que al calor, Will Holland abrió el escenario con su voz, protagonista de It is your invention y acompañado de su equipo; cuatro teclados multifacéticos y el percusionista que nos ofrecieron su show más técnico, presentando temas como Divergence, Incendium Now or Never. No fue hasta el momento en que tocaron Motivic Retrograde, que junto a la fuerte presencia de Sly5thAve empezó a llamar al público al baile con sus tintes más disco-house. El momento bailongo, relegado al final, tuvo su apogeo con Sol Clap y una versión 8bit de la mítica There’s no limit del dúo 2unlimited.

En definitiva, quizás Will Holland y su alter ego Quantic nos presentaron un formato que nos sorprendió y puede que a algunos incluso hasta desestabilizó, pero el recuerdo que nos queda es haber disfrutado de un show sorpresivo, fruto de la creatividad de un músico polifacético acompañado de un gran equipo.

Sara Martínez

 

 

 

 

 

Angèlique Kidjo: La magia de ébano – 51 Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona – por Haizea Etxebarria y Ramón Hortoneda

en Crónicas

El pasado 19 de noviembre la sala Barts, nos dio la posibilidad dentro del 51 Festival de Jazz de Barcelona, de poder disfrutar de Angèlique Kidjo. Kidjo, artista originaria de Benin que actualmente vive en la ciudad de Nueva York,  ha publicado 13 álbumes en los más de 30 años que lleva en el mundo de la música. Debido a su amplio abanico de inquietudes musicales, ha colaborado con grandes artistas tan diversos como Carlos Santana, Alicia Keys, Ziggy Marley o Peter Gabriel.

Foto: Ramón Hortoneda
Foto: Ramón Hortoneda

La artista en su paso por Barcelona, presentó su nuevo álbum Celia, un homenaje muy personal a la diva de la salsa Celia Cruz. A través de los 10 temas del disco, Kidjo investiga las raíces africanas de la gran cantante cubana.

Es interesante saber que años atrás, aún en Benin, Kidjo tuvo la posibilidad de ver en directo a Celia Cruz y quedó totalmente fascinada de ver a una mujer con tanto poder encima del escenario. Ya en París, años más tarde, volvió a verla y descubrió por qué sentía a esta mujer de una forma tan cercana: Cruz utilizaba la percusión africana en canciones como Quimbara (1974) y cantaba canciones Yoruba que fueron sacadas de Benin 400 años antes por influencia colonial.

Foto: Ramón Hortoneda
Foto: Ramón Hortoneda

Nos encontramos con una mujer en el escenario con un poder y una fuerza excepcionales. Muestra de sus intereses musicales diversos, pudimos saltar desde el afro-pop más comercial y bailongo (quizá también el menos interesante) a la salsa, el afrobeat, afrojazz, funk e incluso a los ritmos afrorock de los Talking Heads. Kidjo tiene una voz de potencia arrolladora que sabe modular de tal manera que puede resultar terriblemente dura como cálida y aterciopelada.

A ritmo de Mama Africa, pudimos ver cómo la artista se fundía en los brazos cálidos de un púlico totalmente entregado, y cómo sin dejar de bailar ni un sólo segundo, algunos de los asistentes tuvieron el privilegio de compartir el escenario varios temas seguidos con toda la banda.

 

Foto: Ramón Hortoneda

 

Foto: Ramón Hortoneda

Al final pudimos difrutar del homenaje a la maravillosa Miriam Makeba, a Mamá África. Es imposible no sonreír ni bailar escuchando el gran clásico Pata Pata. Pero el gran clímax, al menos a mi parecer, llegó con el clásico Malaika, canción escrita en swahili en 1945 y sin duda, una de las canciones de amor más maravillosas de África. Increíble.

Foto: Ramón Hortoneda
Foto: Ramón Hortoneda

La única pega que puedo mencionar es que se echó muchísimo de menos una base de vientos en la banda. Por lo demás, genial. Una velada en la que sin duda, nadie pudo dejar de bailar.

Haizea Etxebarria

Foto: Ramón Hortoneda

Jokermen, tributo a Dylan, teloneó a los Smoking Stones el pasado sábado en Luz de Gas – Por Ramón Hortoneda y Diego Jódar del Álamo

en Crónicas/Foto-reportajes

Una banda sólida con muy buena acústica y atrezzo, y con un líder carismático a la vez que entrañable que ofreció un registro vocal bien digno de Dylan.

Haciendo de vínculo con la siguiente banda, Jokermen nos deleitó con un soberbio “Like a Rolling Stone” que encandiló al público, entre otros grandes temas del gran Bob Dylan.

En resumen, Jokermen es una banda de la que valdrá la pena seguir sus pasos.

———————————————————————————————————————————————————————-

Foto-reportaje y crónica del concierto de Jokermen en la sala Luz de Gas de Barcelona el 16 de noviembre de 2019.

Texto de Diego Jódar del Álamo.

Todas las fotografías son de Ramón Hortoneda.

Las fotografías no pueden ser utilizadas salvo expreso consentimiento del/la autor/a, al/la que se puede contactar a través del correo electrónico info@bazarshowmag.com.