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Crónicas - página 3

El pasado sábado Álex O’Dogherty, haciendo casi un pleno de asistencia, presentó en Barcelona su nuevo monólogo Imbécil (Midiendo las palabras) – crítica de Montse Delgado

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El pasado sábado Álex O’Dogherty  y haciendo casi un pleno de asistencia, nos presentó aquí en Barcelona su nuevo monólogo Imbécil (Midiendo las palabras)  siendo una de las primeras ciudades donde tuvimos la oportunidad de reírnos con sus palabras, palabritas y palabrotas.

Lo que bien define este nuevo monólogo es que no es el clásico monólogo que habla de sexo, algo de lo que todos nos reímos a pesar de oírlo una y otra vez, sino más bien del valor de las palabras y de quien y como las utilizamos.

A O’Dogherty lo hemos podido ver en Camera Café, Olmos y Robles, Doctor Mateo, Felices 140 y en una larga trayectoria televisiva y cinematográfica, pero en lo alto de un escenario teatral, Álex destaca por la cercanía que demuestra hacia el público y por el talento que a todos nos muestra, como bien ha expresado anteriormente en El amor es pa ná, Álex y la Bizarrería, The Hole… y así podría seguir. Actor, compositor, autor y cómico polifacético donde los haya, ahora nos vuelve a hacer alarde tal y como ya he dicho en Imbécil (Midiendo las palabras), este nuevo espectáculo plagado de un humor inteligente y perspicaz que nos descubre la capacidad y el poder de las palabras, tanto de las bien sonantes como de las mal sonantes.

Casi dos horas de espectáculo que pasan a un ritmo trepidante y con audacia, y es que Álex tiene un don, el de la palabra, y esto lo digo independientemente a lo referente a su nuevo show.

Álex nos dijo que volvería a Barcelona, ¿es una amenaza? ¿es una aviso?, quien sabe, lo que sí sé es que para los que ya conocemos su trayectoria nos es totalmente gratificante que vuelva a visitarnos y para los que aún no tengáis el placer de conocerlo, sería un buen momento para tener una cita con: Imbécil (Midiendo las palabras). Un monólogo que augura un gran éxito.

Montse Delgado

 

 

 

Bryan Adams: Back to the 90s – crónica de su paso por el Palau Sant Jordi por Haizea Etxebarria Compes

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Para la generación que nacimos en los 80, Bryan Adams era ese tipo que salía en los discos de nuestros padres o tíos que no paraban de girar constantemente. Ya de críos cantábamos Summer of 69 o Run to you, claro está, en ese inglés inventado tan genial. Luego llegaron los 90, y ya no eramos tan niños cuando Adams consiguió entrar en las listas de éxitos de todo el mundo con temas tan conocidos como Please Forgive Me, 18 Till I Die o The Only Thing That Looks Good On Me Is You. Dejó de ser alguien que únicamente nos recordaba las canciones de nuestra infancia para formar parte de nuestro presente.

Siendo sincera, tras perderle la pista durante casi 20 años, ha sido una experiencia inesperadamente genial poder disfrutar del concierto que Adams dio el pasado 11 de diciembre en el Palau Sant Jordi.  El artista visitó Barcelona dentro de su tour europeo Shine A Light, para presentar su último disco, el número 14.

 

Se apagaron las luces y apareció en la pantalla una pequeña muestra del activismo que hace años que Adams lleva a cabo: por cada entrada vendida durante el tour, el artista se compromete a plantar un árbol. Una curiosa pero bienvenida entrada al concierto de más de 2 horas que estábamos a punto de disfrutar. Aún siendo el tour de Shine A Light pocas canciones sonaron de este nuevo álbum, ya que el concierto fue un maravilloso viaje por los grandes éxitos de Bryan Adams. Empezamos a calentar motores con Can´t Stop This Thing We Started, siguiendo con Run To You, alumbrados por esos tonos rojizos característicos de su último álbum y en un escenario muy austero, mucho más propio de un concierto acústico.

“¡Me llamo Bryan y sólo soy cantante por la noche!” exclamó Adams en español y entre risas, con un fuerte acento inglés. Es su manera de saludar a la audiencia de la ciudad condal como primera muestra de simpatía que no cesará durante todo el show, porque una de las grandes sorpresas de reencontrarnos con Adams es justo ésta: las constantes ganas de interactuar, de conocer al público. ¡Incluso una buena parte del concierto fueron peticiones de los espectadores a primera línea del escenario! Esto hizo que fuera un concierto cercano, cálido que nos invitó a perdernos en esos grandes temas que suenan en vivo igual que siempre. Es como si Adams saliera de esos discos del pasado y se personificara ante nosotros. Nada ha cambiado: la voz, la energía, el sonido, sigue siendo igual pero en eso radica su genialidad.

Se nos pusieron los pelos de punta con (Everything I Do) I Do It For You, saltamos como locos con Back to you y se despidió con un emotivo All For Love a capela.

Uno de estos conciertos que creedme, no se olvidan.

 

Haizea Etxebarria Compes

Aurora & The Betrayers: más allá del soul… – crónica por Haizea Etxebarria Compes

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Aurora & The Betrayers es una banda camaleónica que nació en Madrid en 2013. La mayoría de nosotros ya conocíamos a la gran Aurora García gracias a su etapa anterior en Freedonia, pero la aventura de estos tres grandes músicos ha mutado mucho más allá de los ritmos soul y R&B iniciales.

Aurora García, Martín García y José Funko iniciaron su trayectoria con su primer álbum Shadows go Away en 2014. Arropados por la calidez y la sensualidad de los sonidos afroamericanos que iban desde el soul más clásico al R&B, continuaron experimentando hacia ritmos bastante más duros. En el año 2016 presentaron Vudú. Empezando ya por el primer tema Hey, Hey!, ya pudimos vislumbrar el cambio hacia ritmos mucho más setenteros, más rockeros. El soul sigue siendo una apuesta fuerte, claro que sí, pero el cambio ya ha empezado y no tiene pinta de volver atrás. Con la entrada de Fire, casi al final del disco, ya empezamos a vislumbrar esos teclados psicodélicos que serán protagonistas del siguiente álbum:  Tune out the Noise.

Tras dos años de espera, el pasado 6 de diciembre ¡por fin! Aurora & The Beatrayers nos presentaron su último álbum en la sala Sidecar. Para los que no habían seguido los últimos pasos de la banda, el verlos entrar en el escenario ya fue chocante: Looks mucho más oscuros, total y absolutamente setenteros que nos introdujeron a ese cambio clarísimo que ha dado la banda a ritmos, que tanto nos recuerdan a los amantes de los setenta, de bandas como The Doors, Led Zeppelin o incluso Black Sabbath. Agradable sorpresa que nos llevó a perdernos en la atmósfera psicodélica de temas como Bloody eyes y a ritmos más rockeros como los de Don’t Waste More Time. Obviamente no dejaron atrás sus grandes temas de álbumes anteriores: El maravilloso groove de Get down, ese loco soul de From love to hate acompañado siempre por el increíble vozarrón de Aurora. Además, con esta mezcla constante de soul y rock también era inevitable no recordar a los grandes The Black Crows.

 

Dos años de espera y una fría noche de invierno no bastaron para desmotivar a un público que no dejó de bailar, ni por un segundo, durante todo el concierto.

 

Haizea Etxebarria Compes

¡Bendita sea tu alma, Bola! – Crónica del concierto de Martirio y Chano Domínguez – Voll-Damm Barcelona Jazz Festival – por Sara Martínez y Belén Martín

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Presente como un espectador más, el alma de Bola de Nieve nos rodeó con sus brazos la noche del 28 de noviembre en el lugar que Bola, en vida, conoció como Teatro Español y, hoy día, Martirio y Chano –y nosotros- conocemos como Sala Barts. Bola, apodado por Alberti como el Lorca Negro, fue un vanguardista, un increíble intérprete del bolero filin y un ser humano sin fronteras para su arte, con el cual viajó y lo regaló a todo aquél que lo pudiera necesitar. Así hizo a finales de los cuarenta en Barcelona, en la misma Sala que nuestra cita con Martirio y Chano –en aquella apoca bautizada como Teatro Español-, un fantástico dúo al que desde hace casi quince años no veíamos colaborar.

Para Chano Domínguez y su magia en el piano no existen adjetivos con suficiente peso en el diccionario, así como tampoco existen para describir la simbiosis entre ambos, que se tradujo en una dosis de energía que poco a poco iba llegando a cada una de las butacas de la Sala Barts cuando a golpe de tecla durante casi diez minutos nos fue preparando para la noche, que se abrió con la primera canción del disco Tú no sospechas.

Foto: Belén Martín Vázquez

Y Martirio, ese ícono de la transición, de la revolución, de lo femenino y de lo feminista, de la sensualidad, del amor y del humor, nos hizo sentir como en casa entre canción y canción. Y es que, por eso la onubense ha defendido siempre la reivindicación de lo doméstico y de lo popular como resistencia –nos habla, sin tapujos, entre canción y canción de las mañanas en chándal, las camas vacías y la resaca emocional- y ello es palpable en sus conciertos con el rasgo tan distintivo y propio como son los diálogos con el público y una suerte de stand up, en el que la onubense expone tópicos como el desamor, el amor y nos animó a querer, porque que miedo da querer, aunque sea lo más grande de este mundo, sentenció antes de poner voz a Alma mía. De quitarnos los miedos, de desvestirnos de las mentiras, del orgullo y otra vez, de amar, habla su tierna y arropadora voz en Me dices loca, pero también sabemos que la tristeza y la desesperanza siempre son protagonistas en los boleros y así pensábamos el jueves con No puedo ser feliz y Vete de mí, la canción más aplaudida de la noche y el paso previo a La Vie en Rose y a los bises de un show que recorrió de principio a fin el nuevo trabajo de Martirio y Chano.

Pese a que con mucho raciocinio Martirio dijera recientemente que cantando la canción afrocubana más pura se siente fuera de lugar e interpretando algo que no es suyo y que pertenece a otros, desde la humildad y como cierre nos regaló El Manisero, y alejadísima de cualquier tipo de apropiación cultural o temor que pudiera haber expresado con anterioridad, despidió a Bola con un guiño a su tierra, a sus raíces y, también, a su resistencia. Gracias Martirio y Chano por la música y la conversación, gracias por visitar Barcelona y encender nuestros corazones.

 

Texto: Sara Martínez

Foto portada: Belén Martín Vázquez

 

¿Bailamos? El show de Quantic en la Sala Apolo – crónica de Sara Martínez

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El pasado miércoles 20 de noviembre, Barcelona dio la bienvenida a Will Holland -a.k.a Quantic- y su equipo de músicos en la Sala Apolo. Cuando escuchamos su nombre, es del todo improbable que los conceptos baile mestizaje no ocupen nuestros cerebros. Sin embargo, en este concierto Quantic nos mostró una faceta que, desde hace unos años, residía prácticamente en el olvido.

Si bien es cierto que con Quantic y sus más de 20 récords podíamos esperar cualquier cosa, en el show pudimos comprobar la influencia de su actual residencia en Nueva York, siendo que el sonido estuvo fuertemente marcado por la cultura club y los registros electrónicos más comunes y a su vez, más relajados, puesto que el concierto no alcanzó momento alguno de clímax.

Con esta actitud más cercana al frío que al calor, Will Holland abrió el escenario con su voz, protagonista de It is your invention y acompañado de su equipo; cuatro teclados multifacéticos y el percusionista que nos ofrecieron su show más técnico, presentando temas como Divergence, Incendium Now or Never. No fue hasta el momento en que tocaron Motivic Retrograde, que junto a la fuerte presencia de Sly5thAve empezó a llamar al público al baile con sus tintes más disco-house. El momento bailongo, relegado al final, tuvo su apogeo con Sol Clap y una versión 8bit de la mítica There’s no limit del dúo 2unlimited.

En definitiva, quizás Will Holland y su alter ego Quantic nos presentaron un formato que nos sorprendió y puede que a algunos incluso hasta desestabilizó, pero el recuerdo que nos queda es haber disfrutado de un show sorpresivo, fruto de la creatividad de un músico polifacético acompañado de un gran equipo.

Sara Martínez

 

 

 

 

 

Angèlique Kidjo: La magia de ébano – 51 Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona – por Haizea Etxebarria y Ramón Hortoneda

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El pasado 19 de noviembre la sala Barts, nos dio la posibilidad dentro del 51 Festival de Jazz de Barcelona, de poder disfrutar de Angèlique Kidjo. Kidjo, artista originaria de Benin que actualmente vive en la ciudad de Nueva York,  ha publicado 13 álbumes en los más de 30 años que lleva en el mundo de la música. Debido a su amplio abanico de inquietudes musicales, ha colaborado con grandes artistas tan diversos como Carlos Santana, Alicia Keys, Ziggy Marley o Peter Gabriel.

Foto: Ramón Hortoneda
Foto: Ramón Hortoneda

La artista en su paso por Barcelona, presentó su nuevo álbum Celia, un homenaje muy personal a la diva de la salsa Celia Cruz. A través de los 10 temas del disco, Kidjo investiga las raíces africanas de la gran cantante cubana.

Es interesante saber que años atrás, aún en Benin, Kidjo tuvo la posibilidad de ver en directo a Celia Cruz y quedó totalmente fascinada de ver a una mujer con tanto poder encima del escenario. Ya en París, años más tarde, volvió a verla y descubrió por qué sentía a esta mujer de una forma tan cercana: Cruz utilizaba la percusión africana en canciones como Quimbara (1974) y cantaba canciones Yoruba que fueron sacadas de Benin 400 años antes por influencia colonial.

Foto: Ramón Hortoneda
Foto: Ramón Hortoneda

Nos encontramos con una mujer en el escenario con un poder y una fuerza excepcionales. Muestra de sus intereses musicales diversos, pudimos saltar desde el afro-pop más comercial y bailongo (quizá también el menos interesante) a la salsa, el afrobeat, afrojazz, funk e incluso a los ritmos afrorock de los Talking Heads. Kidjo tiene una voz de potencia arrolladora que sabe modular de tal manera que puede resultar terriblemente dura como cálida y aterciopelada.

A ritmo de Mama Africa, pudimos ver cómo la artista se fundía en los brazos cálidos de un púlico totalmente entregado, y cómo sin dejar de bailar ni un sólo segundo, algunos de los asistentes tuvieron el privilegio de compartir el escenario varios temas seguidos con toda la banda.

 

Foto: Ramón Hortoneda

 

Foto: Ramón Hortoneda

Al final pudimos difrutar del homenaje a la maravillosa Miriam Makeba, a Mamá África. Es imposible no sonreír ni bailar escuchando el gran clásico Pata Pata. Pero el gran clímax, al menos a mi parecer, llegó con el clásico Malaika, canción escrita en swahili en 1945 y sin duda, una de las canciones de amor más maravillosas de África. Increíble.

Foto: Ramón Hortoneda
Foto: Ramón Hortoneda

La única pega que puedo mencionar es que se echó muchísimo de menos una base de vientos en la banda. Por lo demás, genial. Una velada en la que sin duda, nadie pudo dejar de bailar.

Haizea Etxebarria

Foto: Ramón Hortoneda

Jokermen, tributo a Dylan, teloneó a los Smoking Stones el pasado sábado en Luz de Gas – Por Ramón Hortoneda y Diego Jódar del Álamo

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Una banda sólida con muy buena acústica y atrezzo, y con un líder carismático a la vez que entrañable que ofreció un registro vocal bien digno de Dylan.

Haciendo de vínculo con la siguiente banda, Jokermen nos deleitó con un soberbio “Like a Rolling Stone” que encandiló al público, entre otros grandes temas del gran Bob Dylan.

En resumen, Jokermen es una banda de la que valdrá la pena seguir sus pasos.

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Foto-reportaje y crónica del concierto de Jokermen en la sala Luz de Gas de Barcelona el 16 de noviembre de 2019.

Texto de Diego Jódar del Álamo.

Todas las fotografías son de Ramón Hortoneda.

Las fotografías no pueden ser utilizadas salvo expreso consentimiento del/la autor/a, al/la que se puede contactar a través del correo electrónico info@bazarshowmag.com.

 

Éxito rotundo en el regreso de Los Smoking Stones a Barcelona – por Montse Delgado y Ramón Hortoneda

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Este pasado sábado 16 de noviembre, la sala Luz de Gas nos brindó la oportunidad de disfrutar del gran concierto que nos ofrecieron los Smoking Stones.

La sala se fue ambientando rápidamente de fans de los Rolling Stones y que bien saben que van a encontrar en los Smoking lo más parecido, porqué podrán haber muchas bandas tributo, pero repito, como los Smoking Stones… ninguna. Es la banda con más similitud en todos los aspectos a lo Rolling.

Una banda compuesta por grandes músicos como son: Luis Arcos, Santi Ursul, Miguel Izquierdo, Julio Lobos, Brutus y con la voz cantante de Sergio Ortiz.

En la sala se respiró rock’n’roll desde el primer segundo y no hubo ni un instante de duda de estar ante una de las mejores banda tributo, todos y cada uno de ellos interpretando a los personajes prácticamente a la perfección.

En acción desde 1995 y eso se nota cuando los ves a todos en lo alto del escenario, no pongo en tela de juicio sus principios, sin embargo ahora son más que una banda… son familia, la complicidad entre todos sus componentes te sumerge a un concierto en directo de esa gran banda nacida en los 60’s.

 

 

El grupo empezó fuerte cuando aún sin haber levantado del todo el telón nos sedujeron con Sympathy for devil, siguiendo con Start me up, All down the line, Respectable, Sweet Virginia, una magnífica interpretación de Angie entre otras y, cómo no, Satisfaction. Que así es como nos quedamos todo el público, satisfechos y seguro que, con hambre de volver a disfrutar de ellos cuando algún bolo nos lo permita.

                     

Fue curioso cuando un público mayoritariamente de edad comprendida entre los cuarenta y los sesenta y muchos, algunos también de más jóvenes, coreaban las canciones al unísono con Sergio Ortiz, gozando, disfrutando y moviéndose a ritmo de Rock, reviviendo tiempos y, es que estos chicos en lo alto del escenario son capaces de transportarte a épocas pasadas y que en ocasiones tanto añoramos. Con ellos… la fiesta aún existe para todos nosotros.

Y, como dato de originalidad, Brutus, como el mismísimo Keith Richards, nos sorprendió con un guiño al público con una camiseta que ponía: “Who the fuck is Keith Richards?”

Nosotros desde aquí, sólo nos queda desearles largas vidas para que podamos seguir recreándonos con esta gran banda como son los Smoking Stones en riguroso directo.

Crónica Montse Delgado

Fotos: Ramón Hortoneda

A toda Barcelona le gusta – Crónica del concierto de Juan de Marcos & Afro-Cuban All Stars en el Voll Damm Jazz Festival de Barcelona – por Sara Martínez

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La Afro-Cuban All Stars es hoy Considerada un ensamble de ensueño, un ensamble cubano que junto a las leyendas que han pasado por ella, pusieron a bailar al mundo.

Los tiempos también y la Afro-Cuban también, el otrora miembro más joven es, hoy día, el más vetusto y ha escogido rodearse de frescura con integrantes jóvenes, entre ellos sus dos hijas, desmontando así la imagen típica de la banda.

En el marco del Voll Damm Jazz Festival, Juan de Marcos y los suyos nos pasearon por la tradición musical cubana, comenzando con una pieza del abakuá, Sociedad secreta religiosa cubana exclusiva para hombres, interpretada esta vez con gafas violetas.

Seguidamente, vimos la faceta más conocida de Juan, al coger es de su tres, pero también la más divertida y pícara, cuando vimos a Juan y a Emilio Suárez desafiando se como los auténticos soneros, en homenaje a Arsenio Rodriguez.

Los clásicos fueron los protagonistas, y también tuvimos momentos de ternura y melancolía, especialmente con la trova ‘Ella y yo’. El concierto continuó in crescendo, hasta el punto que Juan y Emilio decidieron bajar a bailar al escenario, y vaya que sí lo hicieron, inclusive con una servidora.

Llegó el momento de la despedida, que comenzó con ‘Habana del Este’ y ‘Sabrosura Natural’, donde piano y flauta se lucieron como nunca.

Gracias a la percusión y al solo de tumbarlas, la espera de los bises no fue tan amarga, y como colofón final, bailamos María Caracoles hasta que la agrupación, con una cálida despedida, nos dejó aún moviendo los pies.

Sara Martínez

(foto portada by Eric Politzer)

 

 

 

“Casi dos horas de punk guarro, acelerado y faltón” – Crónica del concierto de la Polla Records en Barcelona – por Sara Martínez

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Tras 16 años separados, los viejos punks deciden reagruparse y ofrecernos una gira por todo el territorio español, acompañados de otro maestro, Enrique Villareal Armendáriz, a.k.a El Drogas.

Con aforo completo, Evaristo y sus colegas convocan a una multitud formada por los más viejos del punk y, también, los más nobeles, para disfrutar de casi dos horas de punk guarro, acelerado y faltón. Sabíamos que no se iban a salvar políticos, militares, banqueros, sacerdotes y burgueses de la lengua de Evaristo Paramos ni de las melodías desenfrenadas de sus compañeros.

 

Tras una contextualización maravillosa, ofrecida por El Drogas, todos calentamos motores, lanzamos los primeros gritos y pegamos los primeros saltos con citas a Barricada como Come Elefantes y En Blanco y Negro, uno de los momentos más emotivos de esta velada punk, a pesar que El Drogas quede alejado del término. Con el calor en el cuerpo y la tensión más alta, el público se abalanzó hacia la pista, y poco después pudimos ver proyectadas cruces ardiendo acompañadas del clásico Salve. La Polla nos mostró la enciclopedia del punk que han ido generando con los años y la masa de la pista se movía de un lado hacia el otro al compás de No somos nada, Ellos dicen mierda y, la favorita de una servidora, Carne pa’ la picadora.

Ha pasado mucho tiempo desde el nacimiento de La Polla, y con el tiempo también han pasado mucho Evaristo y los demás, sin embargo, con una actitud igual que la de un punk de 20 años y una energía envidiable, Evaristo nos recitó las letras que cantan a la desesperanza, al no future y a la podredumbre del sistema, y nuestro deber después del concierto es plantearnos si, igual que Evaristo, el sistema también ha permanecido inmutable y nos oprime con la misma energía que siempre.

Sara Martínez