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Crónicas - página 3

Éxito rotundo en el regreso de Los Smoking Stones a Barcelona – por Montse Delgado y Ramón Hortoneda

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Este pasado sábado 16 de noviembre, la sala Luz de Gas nos brindó la oportunidad de disfrutar del gran concierto que nos ofrecieron los Smoking Stones.

La sala se fue ambientando rápidamente de fans de los Rolling Stones y que bien saben que van a encontrar en los Smoking lo más parecido, porqué podrán haber muchas bandas tributo, pero repito, como los Smoking Stones… ninguna. Es la banda con más similitud en todos los aspectos a lo Rolling.

Una banda compuesta por grandes músicos como son: Luis Arcos, Santi Ursul, Miguel Izquierdo, Julio Lobos, Brutus y con la voz cantante de Sergio Ortiz.

En la sala se respiró rock’n’roll desde el primer segundo y no hubo ni un instante de duda de estar ante una de las mejores banda tributo, todos y cada uno de ellos interpretando a los personajes prácticamente a la perfección.

En acción desde 1995 y eso se nota cuando los ves a todos en lo alto del escenario, no pongo en tela de juicio sus principios, sin embargo ahora son más que una banda… son familia, la complicidad entre todos sus componentes te sumerge a un concierto en directo de esa gran banda nacida en los 60’s.

 

 

El grupo empezó fuerte cuando aún sin haber levantado del todo el telón nos sedujeron con Sympathy for devil, siguiendo con Start me up, All down the line, Respectable, Sweet Virginia, una magnífica interpretación de Angie entre otras y, cómo no, Satisfaction. Que así es como nos quedamos todo el público, satisfechos y seguro que, con hambre de volver a disfrutar de ellos cuando algún bolo nos lo permita.

                     

Fue curioso cuando un público mayoritariamente de edad comprendida entre los cuarenta y los sesenta y muchos, algunos también de más jóvenes, coreaban las canciones al unísono con Sergio Ortiz, gozando, disfrutando y moviéndose a ritmo de Rock, reviviendo tiempos y, es que estos chicos en lo alto del escenario son capaces de transportarte a épocas pasadas y que en ocasiones tanto añoramos. Con ellos… la fiesta aún existe para todos nosotros.

Y, como dato de originalidad, Brutus, como el mismísimo Keith Richards, nos sorprendió con un guiño al público con una camiseta que ponía: “Who the fuck is Keith Richards?”

Nosotros desde aquí, sólo nos queda desearles largas vidas para que podamos seguir recreándonos con esta gran banda como son los Smoking Stones en riguroso directo.

Crónica Montse Delgado

Fotos: Ramón Hortoneda

A toda Barcelona le gusta – Crónica del concierto de Juan de Marcos & Afro-Cuban All Stars en el Voll Damm Jazz Festival de Barcelona – por Sara Martínez

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La Afro-Cuban All Stars es hoy Considerada un ensamble de ensueño, un ensamble cubano que junto a las leyendas que han pasado por ella, pusieron a bailar al mundo.

Los tiempos también y la Afro-Cuban también, el otrora miembro más joven es, hoy día, el más vetusto y ha escogido rodearse de frescura con integrantes jóvenes, entre ellos sus dos hijas, desmontando así la imagen típica de la banda.

En el marco del Voll Damm Jazz Festival, Juan de Marcos y los suyos nos pasearon por la tradición musical cubana, comenzando con una pieza del abakuá, Sociedad secreta religiosa cubana exclusiva para hombres, interpretada esta vez con gafas violetas.

Seguidamente, vimos la faceta más conocida de Juan, al coger es de su tres, pero también la más divertida y pícara, cuando vimos a Juan y a Emilio Suárez desafiando se como los auténticos soneros, en homenaje a Arsenio Rodriguez.

Los clásicos fueron los protagonistas, y también tuvimos momentos de ternura y melancolía, especialmente con la trova ‘Ella y yo’. El concierto continuó in crescendo, hasta el punto que Juan y Emilio decidieron bajar a bailar al escenario, y vaya que sí lo hicieron, inclusive con una servidora.

Llegó el momento de la despedida, que comenzó con ‘Habana del Este’ y ‘Sabrosura Natural’, donde piano y flauta se lucieron como nunca.

Gracias a la percusión y al solo de tumbarlas, la espera de los bises no fue tan amarga, y como colofón final, bailamos María Caracoles hasta que la agrupación, con una cálida despedida, nos dejó aún moviendo los pies.

Sara Martínez

(foto portada by Eric Politzer)

 

 

 

“Casi dos horas de punk guarro, acelerado y faltón” – Crónica del concierto de la Polla Records en Barcelona – por Sara Martínez

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Tras 16 años separados, los viejos punks deciden reagruparse y ofrecernos una gira por todo el territorio español, acompañados de otro maestro, Enrique Villareal Armendáriz, a.k.a El Drogas.

Con aforo completo, Evaristo y sus colegas convocan a una multitud formada por los más viejos del punk y, también, los más nobeles, para disfrutar de casi dos horas de punk guarro, acelerado y faltón. Sabíamos que no se iban a salvar políticos, militares, banqueros, sacerdotes y burgueses de la lengua de Evaristo Paramos ni de las melodías desenfrenadas de sus compañeros.

 

Tras una contextualización maravillosa, ofrecida por El Drogas, todos calentamos motores, lanzamos los primeros gritos y pegamos los primeros saltos con citas a Barricada como Come Elefantes y En Blanco y Negro, uno de los momentos más emotivos de esta velada punk, a pesar que El Drogas quede alejado del término. Con el calor en el cuerpo y la tensión más alta, el público se abalanzó hacia la pista, y poco después pudimos ver proyectadas cruces ardiendo acompañadas del clásico Salve. La Polla nos mostró la enciclopedia del punk que han ido generando con los años y la masa de la pista se movía de un lado hacia el otro al compás de No somos nada, Ellos dicen mierda y, la favorita de una servidora, Carne pa’ la picadora.

Ha pasado mucho tiempo desde el nacimiento de La Polla, y con el tiempo también han pasado mucho Evaristo y los demás, sin embargo, con una actitud igual que la de un punk de 20 años y una energía envidiable, Evaristo nos recitó las letras que cantan a la desesperanza, al no future y a la podredumbre del sistema, y nuestro deber después del concierto es plantearnos si, igual que Evaristo, el sistema también ha permanecido inmutable y nos oprime con la misma energía que siempre.

Sara Martínez

 

 

Crónica del concierto de Ara Malikian en el Palau Sant Jordi presentando su doble álbum “Royal Garage” – por Montse Delgado

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Ara Malikian nos ofreció un repertorio de su último doble álbum Royal Garage el pasado 5 de octubre en el Palau Sant Jordi.

Nacido en el seno de una familia armenia, empezó desde muy temprana edad a tocar el violín de la mano de su padre y, a pesar de los difíciles momentos que le tocó vivir durante la guerra civil libanesa, Ara Malikian dio su primer concierto a la edad de doce años.

Tenía especial ilusión en poder asistir al concierto de Ara Malikian y a pesar de no haber hecho pleno, desfortunadamente, ataviado con unos pantalones plateados, brillantes y un chaleco de tres cuartos Ara nos dejó a todos estupefactos.

No tan sólo es un gran violinista, sino que además es un gran showman.

Entre pieza y pieza, nos deleitaba con una “historieta”, como él lo llamaba, de toda una serie de vicisitudes que le habían sucedido a lo largo de su trayectoria musical, con humildad, a modo de humor. Sin embargo, si prestas verdadera atención a todo lo que te cuenta, detrás de ese porte cómico y de esas palabras, descubres que realmente no ha le sido todo tan fácil, si no hubiera sido por su constancia y su persistencia tal y como nos informó, ensayando hasta doce horas diarias durante treinta años y si prestas atención a su música en cada pieza denota calma y consternación a la vez.

No hizo falta un gran escenario, ni demasiados cachivaches, Ara, acompañado por ocho grandes músicos, su violín y el amor que le pone a cada nota interpretó piezas como Concerto Grosso, Pisando Flores, Las milongas de Kairo y Loucine entre otras, además de versionar algún que otro gran éxito como en el caso de Sweet child of mine de Gun’s and Roses.

Una de sus características son sus saltos a la hora de pasar del trance a la euforia y es que Ara Malikian, a sus cincuenta y un años recién cumplidos aún tiene mucho que darnos y nosotros por recibir.

Fue un concierto que, para los que ya le conocemos, espectacular y, para los que se iniciaron por primera vez con Ara, estoy segura que a partir de ahora sentirán curiosidad por saber más de él.

A título personal diría que todo el mundo debería ver al menos una vez en directo a Ara Malikian y sentir su música.

Montse Delgado

 

Con unos cuantos años de actividad a sus espaldas, el pasado martes Natiruts nos presentaron, en la Sala Razzmatazz, su último disco “I love” – por Sara Martínez

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Con unos cuantos años de actividad a sus espaldas, el pasado martes Natiruts nos presentaron, en la Sala Razzmatazz, su último disco I love. En la última visita a nuestra ciudad, la banda brasileña colgó el cartel de agotado un mes antes del recital y, a juzgar por la afluencia de público, esta vez o también lo consiguieron o poco les faltó.

Con una cuenta regresiva de 15 minutos, el público empezó a impacientarse y la excitación aumentaba por momentos. El telón se abrió y unos audiovisuales new age empezaron a proyectarse mientras salía la banda. Con un total de trece músicos, incluido un coro de tres poderosas mujeres brasileras, la música empezó a sonar y el público empezó a gritar y a bailar al ritmo de un reggae diferente, dominado por las percusiones y una fuerte influencia brasilera.

Pudimos escuchar piezas del nuevo disco, incluida la homónima I love, en honor y tributo a la formación neoyorkina Morgan Heritage. Pero sin duda, el momento más emotivo de la noche lo protagonizó el momento en el que el líder, Alexandre Carlo, animó al público para enviar una petición al universo y rezar para que éste ayudara al pueblo brasilero y, en concreto, al pueblo indígena, a parar los incendios y solucionar la grave crisis por la que el país de la banda y de muchos asistentes del público, está enfrentando.

En definitiva, el show de Natiruts fue un espectáculo cargado de positividad, amor y buena vibra. Buena vibra que escuchamos en temas como Serei Luz, Quero Ser Feliz Também o Presente de um Beija-Flor, canción con la que se empezaron a conocer en España. Un show, que si se repite, más de uno estaremos dispuestos a volver a presenciar, no sólo por la música, si no también por la harmonía que desprende la banda y la buena energía que nos enviaron a los presentes.

Sara Martínez

 

Crónica del paso de Diego El Cigala por el Festival Arts d’Estiu – por Montse Delgado

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Diego el Cigala también ha visitado la novena edición de Arts d’estiu y lo ha hecho con un concierto que se recordará.

 El Cigala salió ataviado en un traje color vino, camisa blanca y  sus largas melenas algo ya canosas, vodka naranja en mano y después de que sus grandes músicos tocaran una pieza instrumental, Diego, después de saludar al público y sentado en el centro del escenario empezó el repertorio con Si te contara… siguiendo con, Amar y vivir, Un compromiso, Lágrimas negras, disco que grabó junto a Bebo Valdés al piano, y cantando  versiones como: El día que me quieras de Carlos Gardel,  Corazón loco de Antonio Machín o Historia de un amor de Carlos Eleta.

Y es que esta mezcla de son cubano, salsa y flamenco, no deja indiferente a nadie.

Este cantaor internacionalmente conocido, empezó fuerte en 1998 con el álbum Undebel hasta el día de hoy, y con su particular voz sigue moviendo seguidores, entre ellos, yo misma.

Esta vez no fue menos y a pesar de no hacer pleno, Diego el Cigala fue vitoreado por sus incondicionales durante el concierto al grito de: ¡Maestro! O ¡Viva la madre que te parió!

Pocas cosas puedo explicar más, ya que cualquier concierto de él se define por eso mismo, por ser un concierto de El Cigala.

Quizás sólo me quede decir: Salud maestro y que nos sigas deleitando con tu voz y entonando canciones desde el más profundo sentimiento por muchos años más.

Montse Delgado

Crónica del paso de Rosario por el Festival Arts d’Estiu – por Montse Delgado

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Dentro de la novena edición del festival Arts d’Estiu y entre otros artistas, el pasado domingo nos obsequiaron con un concierto de Rosario Flores que estuvo acompañada en todo momento por su gran banda de músicos.

Rosario empezó convocando a los duendes y a la magia para dar un repaso a toda su trayectoria musical.

Foto: Santi Guerrero

Vestida de blanco y con el garbo y la energía que tanto la caracteriza se adueñó del escenario y del público desde el primer minuto.

Rosario rememoró con emoción a su padre, El Pescaílla, con Al son del tambor y a su hermano Antonio cantando la primera canción que escribió ella misma para él, Que bonito.

No faltó Gloria a ti, Por un beso tuyo, Te quiero o Como quieres que te quiera, coreado por un público totalmente entregado y colaborativo.

Foto: Santi Guerrero

Y es que a Rosario, con sus 55 años, no le hace falta convocar a los duendes ni a la magia, porqué ella misma es puro encanto, un torbellino en lo alto del escenario que enamora a cualquiera con sus movimientos de manos, brazos y piernas que independientemente de su apellido o incluso de su atrayente voz, es lo que más la identifica. Rosario vive y siente cada canción y de esta manera te lo transmite.

Si tuviera que utilizar una sola palabra para definir el espectáculo que nos ofreció sería: sublime.

Montse Delgado

Jerusalem: Un grito a la rebeldía – Grec Festival de Barcelona – por Haizea Etxebarria

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Nos adentramos en el Teatre Grec, este maravilloso teatro que a pesar de su nombre, no lo crearon los antiguos griegos. Es un teatro que se construyó para la Exposición Universal de 1929 en la montaña de Montjuïc. Es un espacio inspirado en la planta del teatro de Epidauro, una pequeña ciudad griega de la Argólida, una península al noroeste del Peloponeso. Especialmente preparada para acoger las obras del festival Grec, nos encontramos rodeados por los geniales jardines proyectados por Rubió i Tudurí y Jean Claude Nicolas Forestier.

En este espectacular entorno pudimos disfrutar de la gran obra de teatro Jerusalem, uno de los platos fuertes del festival de este año. Obra de Jez Butterworth y dirigida por Julio Manrique, nos adentró en una Inglaterra actual en la que el anti-héroe John Byron, “el Gall”, interpretado por Pere Arquillué, nos deleitó con una de las mejores interpretaciones que he podido disfrutar en años. La gran traducción de Cristina Genebat hizo que esta obra ambientada en Inglaterra, fuera realmente cercana, creando en el espectador un continuo cambio esquizofrénico entre carcajadas y una melancolía casi insoportable.

Byron, como su propio apellido nos anticipa, es un gran romántico rebelde, un místico, un anti-héroe a lo Ulyses de Joyce, un trobador, un gitano lleno de misterios que rodean su propia étnia, un perdedor, un ángel disfrazado de demonio avanzado a su tiempo, un luchador, un ser totalmente necesario en los tiempos que corren.

La historia transcurre en 24 horas. Este gran personaje, vive en una caravana en medio del bosque que se está convirtiendo en una urbanización para ricos, donde él, dicen… no tiene lugar. Rodeado por adolescentes totalmente perdidos adentrados en un existencialismo sin meta ni razón; las drogas, el alcohol y las fiestas son como un escenario necesario para poder abstraerse y huir de las fatalidades del capitalismo salvaje, del sin sentido de la vida, de las miserias humanas.

Es un escenario completamente punk, ya no sólo por las fiestas, las drogas, la locura, también por recordarnos ese No future que seguimos teniendo tan presente en nuestra precaria vida del siglo XXI. Una mezcla de tradición bañada por ese himno inglés, Jerusalem, angelical, precioso y profundo, que se convierte en Smack My Bitch Up de los Prodigy, que nos permite sacar toda esa ira del sin sentido y falta de oportunidades en la sociedad actual.

Una maravilla que os aseguro, no dudaría ni un segundo en volver a ver. Una obra totalmente genial y necesaria para entender nuestro pasado y obviamente nuestro presente, que se encamina a un futuro totalmente distinto al que soñamos y que se encuentra vetado para muchos, pero que obviamente ¡no dudaremos en combatir, igual que el gran Byron, hasta el final!

Haizea Etxebarria Compes

 

 

hick Corea & The Spanish Heart Band: El antídoto virtuoso – Grrec Festival de Barcelona – por Sara Martínez

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Con la mayoría de asientos del Teatre Grec ocupados y muchas espectativas -las conversaciones ajenas rememoraban conciertos pasados- Chick Corea apareció acompañado de un elenco único; el guitarrista Niño Josele, el maestro Carlitos del Puerto en el contrabajo, Marcus Gilmore a la batería,  Jorge Pardo como encargado del Saxofón y la flauta y Michael Rodríguez y Steve Davis a cargo de la trompeta y el trombón. Para rematar, Luisito Quintero ocupándose de la base rítmica con una gran variedad de recursos y el bailaor, pero con importante papel en la percusión, Nino de los Reyes.

Para empezar Chick Corea nos propuso una extensa pieza de Stravinksy, que poco a poco fue mutando para dar paso a lo que fue el emblema de la agrupación esa noche: la música te cura. Mientras tanto nos presentó nuevas joyas de su último trabajo –Antidote- y al elenco mencionado, haciendo notorio que la noche iba a ser perfecta y la música sublime, formando la perfecta delicatessen sonora.

El repertorio tuvo a otro protagonista, Paco de Lucía, figura clave en la pasión por el flamenco de Chick Corea. Pudimos escuchar The Yellow Nimbus, revisada en el nuevo y último trabajo, y Zyriab, contándonos previamente como a principios de los noventa se unió Paco y Jorge Pardo para interpretarla. A medida que avanzaba el concierto, también pudimos disfrutar de los diálogos entre los diferentes músicos, como Luisito Quintero y Chick conversaban a base de timbal, piano y zapateado.

 

 

 

Por último, los músicos acompañaron el final del concierto con un poco de improvisación, dejándose llevar por la efusividad del momento y la calidez del público, quienes esperamos impacientes un breve bis que cuando apareció nos ayudó a bajar de Montjuïc más felices, conscientes de que el antídoto nos hizo efecto.

Sara Martínez

Kenny Barron: adentrándonos en las entrañas del jazz – Grec Festival de Barcelona – por Haizea Etxebarria

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Dentro del festival del Grec, la sala Jamboree invitó a una de las grandes leyendas del jazz: Kenny Barron. Este gran pianista de Philadelphia, nos deleitó con un gran show realizado únicamente por él mismo, acompañado por su inseparable piano. Es un viaje al sueño de las entrañas del be bop, el free jazz y esos grandes locales de Nueva York, donde a muchos nos hubiera encantado disfrutar de artistas como John Coltrane, Charlie Parker, Ornette Coleman y por supuesto Dizzy Gillespie. Kenny Barron formó parte del cuarteto de Gillespie entre 1963 y 1966.

Empieza el concierto y nos adentramos en un jazz muy clásico, mientras Barron, con sus casi 80 años, sigue disfrutando como el que más, sonriendo y canturreando mientras acaricia las teclas del piano. Nos perdemos en los sonidos del be bop, pero sin olvidar la rapidez, el eclecticismo y la oscuridad del free jazz, con respiros melancólicos y alegres que se adentran de nuevo en la tenebrosidad.

Barron nos deleitó con bastantes temas de Duke Ellington, también nos adentró en la pasión del blues, y por supuesto, en el gran Thelonius Monk. ¡Qué grande poder disfrutar de canciones de Monk interpretadas por este gran maestro! No podemos olvidar que en 1981 Barron creó el grupo Sphere, una banda de tributo a Monk.

 ¡Qué más se puede pedir! Una delicia de concierto que inevitablemente te redirige a casa, a buscar entre tus discos a los grandes del jazz y no parar de escuchar!

 

Haizea Etxebarria Compes