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Gas! Gas! Gas! Crónica del concierto de Goran Bregovic en el Palau de la Música – 21 Festival Mil·lenni – por Sara Martínez

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Pasan los años, pasan y Goran Bregovic sigue acudiendo a una de sus imperdonables citas; Barcelona. Nuestra ciudad se ha convertido para el músico, prácticamente, en parada obligatoria. Tanto es así que, a pesar de no presentar material nuevo desde enero de hace dos años, el pasado jueves 27 de febrero,de la mano de la vigésimo primera edición del Festival Mil·leni, acudimos al Palau de la Música a disfrutar de un recorrido por la carrera de Goran.  y por su música. Los acompañantes no podrían haber sido mejor escogidos; su Wedding and Funeral Orchestra.

Las hermanas Radkova abrieron el espectáculo cantando Vino Tinto, originalmente interpretada por Bebe. El resto de los músicos las acompañaron para seguir con himnos como Presidente, haciendo gala de un sonido apabullante y fanfarriero. Como nos habían advertido, ibamos a caminar pasito a pasito por la senda de Goran. Meláncolico, anunció el inicio de Ausencia, y junto a Muharem Redzeti hizo que, a pesar de extrañar a Cesárea Evora, no extrañáramos su voz. La tristeza dió paso al jolgorio y parte del público no podía estarse quieta en las sillas del Palau coreando Balkaneros, Made in Bosnia y Gas Gas. No olvidemos que Goran, entre los años 80 y 90 fue una estrella del rock yugoslavo con la banda Bjelo Dugme, hecho que le ha permitido explorar diversos estilos en su carrera en solitario, además de poder componer para artistas como Iggy Pop. Pues con uno de los temas compuestos para este ícono del rock, In the death car, los músicos se fueron despidiendo uno a uno para dejar al frontman solo en el escenario del Palau. De forma tímida, el público empezó a preguntar por alguno de los temas más emblemáticos del artista; querían escuchar himnos partisanos como Bella Ciao o Yeremia, sobre todo los compatriotas de Goran, quienes acudieron a la imperdonable cita para rememorar sus raíces y celebrar la paz, pero también la lucha. Bregovic no defraudó y volvió a sentarse y reunir a su séquito para finalizar con la fiesta balkanera, esta vez de forma colaborativa con el público. Para este momento, ya no valían ni sillas ni butacas, Goran pidió locura, advirtiéndonos; if you don’t go crazy, you are not normal. A los gritos de artiljerija, colaboramos en la interpretación de Yeremia, mientras el serbio iba dando tragos a su copa, puesto que como había anunciado, es un tema para cantar mientras se bebe. Estremecidos escuchamos las primeras notas de Bella Ciao, himno partisano por excelencia y con el que Goran tiene una gran conexión fruto de su historia familiar. El último brindis, como era de esperar, movió el suelo del Palau y sí, complaciendo a todo aquél que se encontraba en el recinto, Kalashnikov fue la canción elegida para la despedida del conjunto.

Es necesario remarcar que, en la situación en la que nos encontramos, donde es más importante el individuo que el colectivo y la exclusión que la inclusión, pasar una noche con Goran Bregovic y su Wedding and Funeral Orchestra hace que pensemos en la diversidad, en el mestizaje y en la multiculturalidad y que ello, en vez de ser algo que nos separa, tiene que funcionar como un pegamento en nuestra sociedad. No podemos vivir excluyendo al otro, no podemos vivir negando y vetando al desconocido. Gracias Goran por defender todo esto, por eliminar las fronteras en el arte y en la cultura y por compartirlo con nosotros y por tu insistencia en llevar el mensaje a las mentes más reticentes. Gracias por compartir tu historia y la de todo aquél con el que te encuentras. Gracias por habernos invitado a pasar una noche contigo y con los tuyos en el Palau, por hacernos brindar sin copa alguna y por ser real. ¡Živjeli!

Sara Martínez

 

Crónica del concierto de Dancetería en la Sala Razzmatazz – GuitarBcn 2020 – por Adonai Canals

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Esto no es Varry Brava. Esto no es Miss Caffeina. Esto es Dancetería. Y sí que hicieron danzar, haciendo honor a su nombre. Este es el resumen de la fiesta que el pasado sábado 22 de febrero trajeron estos dos grupos a la Sala Razzmatazz de Barcelona. Casi 2.000 personas bailando al ritmo de los mejores hits que tiene cada banda.

Para quién aún no esté al tanto, Dancetería es un proyecto musical formado por las bandas de indie pop Varry Brava y Miss Caffeina, lo que hace a este concierto un poco diferente. Ver a dos de las bandas más cañeras y potentes del panorama musical indie en España tocando a la vez en el escenario, en la misma noche, es todo un evento musical irrepetible.

Se veía el ambiente animado entre el público que iba llegando a la sala principal de la emblemática discoteca Razzmatazz, muy pronto se llenó la sala casi al completo. El público repartido entre los que estaban celebrando la noche de Carnaval en concierto y los que venían con ganas de fiesta, de cantar y de bailar.

Y empezó el show, con una sorpresa para todos: ver cómo Varry Brava -los primeros en salir- daban el pistoletazo de salida con una canción de Miss Caffeina, “Oh Sana”, un inicio más que potente que ya hizo temblar a toda la sala con los saltos del público. ¿Se puede tener un mejor comienzo? Sí, tocar “Sonia y Selena” o “Playa” para terminar de enloquecer a todo el personal.

La curiosa dinámica de tocar dos grupos, alternando, sobre el escenario, ni se notó. Los cambios entre ambos eran fluidos y las canciones y la fiesta seguían sin parar. El turno de Miss Caffeina versionando “Chicas” de los Varry, siguiendo con “Venimos” o “Reinas”, ya sí temas propios.

La energía que se respiraba y se notaba entre el público era contagiosa, tanto, que raro era el que no cantaba a voz en grito, o bailaba dejándose todas las ganas posibles en cada movimiento. Las bandas acompañaban las ganas saltando y tocando los temas que les han hecho grandes.

“No gires” para los Varry, que sí que hicieron girar a todos, “Calor” o “Satánica” volvieron a dar paso a Alberto Jiménez y sus chicos de Miss Caffeina, que ya soltaron “Prende” o “Merlí”, una de las más queridas por todos los asistentes. “Riure, riure, riure nen” dice el estribillo de esta última, que reflejaba perfectamente las sonrisas entre todos los que estábamos allí. Era imposible no dejarse llevar por los frenéticos ritmos de indie pop que caracterizan a los de Madrid.

Tocaba ir directos, como un suspiro, a la parte final del concierto, incluyendo el nuevo tema de Varry Brava “Loco” y escuchar en directo, por enésima vez, pero igual de disfrutable que la primera “Mira cómo vuelo”, el himno que hizo grandes a los chicos de Miss Caffeina. Siempre es un momento irrepetible tener la oportunidad de cantar a pleno pulmón “Mira cómo floto, mira cómo vuelo”, y en este caso, ya se respiraba el cierre del concierto, con regalito incluido, cantando a dueto la mítica “Será porque te amo” del gran Richi E Poveri.

Si hasta ese momento había sido una fiesta, había que dejar el listón alto. Con los primeros compases de “La ruta del amor”, el público empezó a saltar, dándolo todo con esta versión cantada y tocaba por ambos grupos; todo un himno a la mítica época de la ruta del bacalao.

“Cola de pez” y el único tema original de Dancetería, “Aquí nadie sabe tu nombre” fueron el colofón perfecto para el tercer concierto del proyecto que Miss Caffeina y Varry Brava han creado. Desde luego, sí que sabemos el nombre de una de las mejores ideas que ha surgido recientemente en el indie español: Dancetería. Y los esperaremos con ganas cuando decidan volver.

Adonai Canals

 

El mejor Xoel López en el mejor fin de gira posible – crónica por Adonai Canals

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Era noche grande para Xoel López en Barcelona. Guitar Bcn traía un viernes por la noche la enésima visita del cantautor gallego a la capital catalana. Enésima, pero como todas las veces, esperadísima por un público que se reunió sin prisa, pero sin pausa, hasta llenar un aforo de 1.200 personas en la sala más grande de la mítica Apolo de Barcelona.

Una noche tan grande, que era el fin de una era para Xoel y sus chicos, como él mismo se encargó de recordarnos. Fin de gira, fin de una época, un final para después de tres discos, concebidos casi como una trilogía, que llegaba el momento de empezar algo nuevo. Pero esa noche, sería para recordar los grandes temas que han hecho grande al cantante gallego, además de muchas emociones y sorpresas más.

Un escenario con tantos instrumentos como músicos iba a demostrarnos a todos porque Xoel lleva tantos años en activo y siguen siendo uno de los referentes del panorama indie español desde los tiempos del ya disuelto grupo Deluxe. El cantante de A Coruña brindó todo su repertorio a un público que venía a disfrutar de la música con una sonrisa enorme al empezar, y por supuesto, al terminar el concierto.

Sonidos de mar gallego daban el pistoletazo de salida de las más de dos horas que esperaban a los espectadores y, entre aplausos y ritmos folk, salieron Xoel y sus chicos. Luces oscuras y humo sumergieron totalmente a los asistentes a la magia de la música. La bienvenida con una versión de “Here comes the sun” que esperó mientras todos se colocaban en sus puestos, arrancando con “Madrid” para calentar al público y emocionar, y si de emoción hablamos, solo podía seguir con “Lodo, y era solo el principio. “Bona nit y Boas noites” lanzó Xoel, y vamos para allá.

“Yo solo quería que me llevaras a bailar” es lo que le pedía todo el público a Xoel, y vaya si lo logró. Se dejó notar durante toda la noche la complicidad entre el todos los que estaban sobre el escenario, las risas entre ellos eran el reflejo de lo bien que se lo pasaron esa noche en Barcelona.

Este concierto oficializaba el cierre de sus tres últimos discos, como el cierre de una etapa que todos los presentes tuvimos el honor de escuchar. “Por el viejo barrio” es un reflejo de ese pasado que Xoel ahora anunció que cerraba.

Y como era una noche única, no podían faltar las colaboraciones tan habituales en sus actuaciones, en este caso, con Alice Wonder primero a la guitarra, y después a dueto con Xoel para regalar una canción de Alice a los presentes, “Bajo la piel”, únicamente con ellos dos sobre el escenario, llegando hasta la piel, o más dentro, como el propio título, entre luces y humos y la peculiar voz de ella acompañando a la de Xoel. Y luego, ella le devolvió el favor, cantando juntos ” Cometa “. Por ver a dos cantantes con esa química, es que los famosos “feats” tienen sentido.

Pocos grupos pueden tener un hit cantado en un idioma que no es universal, como el gallego, y Xoel puede decirlo con su “A serea e o mariñeiro”, culminando con el momentazo de todo el grupo cerrando la canción al micro.

“Ostia Barna” se le escapó al cantante, ante la entrega y la pasión del público barcelonés. Y siguió haciendo bailar al público con “Balas”, que coreó todo el mundo hasta hacer temblar el suelo de la sala. Se permitieron el lujo de versionar a Mecano, estilo cumbia, con más colaboraciones de por medio en “Me cuesta tanto olvidarte”. No es difícil entender porque Xoel consigue contar con tantos amigos en el escenario, es todo simpatía y corazón, y una ” Alma de oro”, como lo siguiente que sonó que, además fue otra de las sorpresas: uno de sus nuevos temas, lanzado justo el día del concierto.

Y si de fin de una era había que hablar, no podía faltar su “Que no” de la época de Deluxe, canción de 2003 pero que el cantante gallego toca en cada una de sus actuaciones, y aquí hizo saltar a todos los asistentes. Siguieron sonando auténticos hits como “Jaguar”, con solo de guitarra final incluido.

“Qué es lo que está pasando” cantaban todos, lástima que lo que pasara fuera que Xoel se despedía. Cantada y tocada por todos los miembros de la gran banda que conforman este proyecto que arropa a Xoel López, hasta 7 personas acompañaban al cantautor en el escenario.

“I want to break free” de Queen enlazada con “Todo lo que merezcas”, y lo que merecimos esa noche la fue mejor música de Xoel, como “Hombre de ninguna parte”. Y el público coreando “Xoel” al ritmo de “Oe Oe Oe”. Tras el obligado parón de un concierto que llegó a las más de dos horas de música, salieron a echar el resto. O más bien salió, porque fue Xoel con una guitarra acústica en mano, a cantar “Patagonia”, para luego, alrededor suyo, su grupo terminó coreando la canción. “Caracoles” junto a su road mánager y “De piedras y arena mojada”, llegamos al final.

El final, pero el principio de algo nuevo, que estaremos encantados de escuchar por volver a ver a Xoel López y su banda, subidos a un escenario, dándolo todo, como esa noche de viernes en Barcelona, de fin de gira. Fin de gira inolvidable.

Adonai Canals

Crónica del concierto Fat White Family en la sala Apolo de Barcelona – por Sara Martínez

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El salto al escenario de la Sala Apolo el pasado sábado de Fat White Family sonó a Auto Neutron, tema inicial del primer disco de la banda –Champagne Holocaust-, lanzado seis años atrás. Un acierto para hacer que entre el público comenzáramos a entonar el estribillo. Acogimos las primeras melodías que, a pesar de ser interpretadas con calma por un septeto algo agotado, tardaron poco en convertirse en los brillantes, excéntricos y explosivos acordes que estábamos esperan, reivindicando su autodescripción; sensacionales, profundos y locos.

En el último concierto de la gira por España, Fat White Family estuvieron acompañados de una banda local y emergente, los Diamante Negro -y su primer sencillo, Mercurio Retrógrado-, que nos dejaron para dar paso a los compañeros británicos. El líder Lias Saoudi y sus compañeros, uno de ellos recientemente reincorporado, el también former de Insecure Men, Saul Adamczewski. La presentación del álbum estuvo a la altura del LP en si mismo, aunque de forma inevitable y comprensible pudiéramos ver a los músicos un tanto agotados, que nos regalaban sus últimas dosis de desenfreno, locura y ruido en este concierto de cierre  del disco grabado grabado lejos del bullicio, el rock and roll y la esquizofrenia que caracteriza la escena musical londinense.

Cuando llegaron a Fringe Runner, ya del nuevo lanzamiento y ya presentado Serfs Up! nos envolvieron en el sonido electrónico que ha caracterizado este último álbum, el más bailable de la banda. Agitados, continuamos presenciado los movimientos de Lias Saoudi y la gran variedad de recursos que poseen los miembros de la banda, que además de sintetizadores y pies fijos en los pedales incorporan distintos instrumentos de viento metal en sus sesiones en directo. Como testimonios, podemos dar fe del gran espectro musical por el que se mueven, influenciados por un sinfín de registros que han dejado pequeñas huellas en cada composición, así como un estilo personal muy marcado, sobre todo si se habla de Saul, miembro de Insecure Men y autor de I believe in something better y encargado de presentarla en Barcelona.  Despuntaron con una de sus mejores canciones, y también primeras con reminiscencia new age, Touch the Leather, que para alargar el momento persuasivo e hipnótico de la noche encadenaron con Hits Hits Hits, Cream of the Young o When I live. Los británicos nos tuvieron bailando lento para luego llegar al momento más álgido, desenfrenado y anárquico de la noche, cuando sonó el popular single Feet, a poco de cerrar el concierto, nos quedó claro que lo que caracteriza este tour y este álbum es el sumo cuidado con el que ha sido escrito y compuesto.

El haber atravesado una profunda crisis personal ha recordado a los chicos de Fat White Family que los cuidados, la complicidad y la comprensión son importantes para que puedan salir conciertos tan bellos pero tan alocados y libres como el del sábado, que nos permitió ser a todos los integrantes del público, un poco como su música; poliédricos. Pero sin olvidar que el empuje que puede tener la unión y la fuerza como banda, supera cualquier obstáculo que a nivel individual puedan vivir sus integrantes.

El cierre con Whitest boy on the beach -reinventada para la ocasión- y unos minutos extra, nos dejó de pie en el escenario, con esperanzas de seguir viendo las luces apagadas para poder disfrutar de unos minutos extra. Pero teniendo en cuenta lo avanzado de la gira y lo maravilloso que fue el espectáculo, con una sonrisa aceptamos el final.

Sara Martínez

El año de la rata, según Joe Crepúsculo – Crónica del concierto en la sala Apolo de Barcelona – por Adonai Canals

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El 1 de febrero se celebraba el año nuevo chino, más concretamente el Año de la Rata para los asiáticos. Esta fue la excusa para que Joe Crepúsculo reuniera a sus seguidores en la Sala Apolo de Barcelona y regalara un concierto para todo aquel que se dejara caer esa tarde de sábado en la sala barcelonesa.

Todo muy do it yourself, tanto, que antes de empezar incluso Joe y sus chicos salieron a terminar de montarse los teclados e instrumentos para brindar el espectáculo que el público se merecía. Y vaya si lo mereció. Los rostros ilusionados de los asistentes cuando vieron salir a Joe Crepúsculo, no eran más que un sinónimo perfecto del ánimo con el que tocaron todos y cada uno de sus temas. El ambiente se calentó tan rápido, que apenas sin introducción, todo empezó.

El artista catalán, desprendiendo esa mezcla de cercanía y sobriedad que le caracteriza -que no seriedad-, brindó hora y media de éxito tras éxito en su ya larga experiencia. Al final, el Año de la Rata no fue más que la excusa para que la sucesión de luces, imágenes en pantalla y sonidos electrónicos que caracterizan a la banda, hicieran acto de presencia sobre el escenario.

El requisito imprescindible eran las ganas de pasarlo bien y de bailar, porque si vienes a ver a escucharlos en directo, de lo único que tendrás ganas es de bailar. Tanto si eres fan de Joe Crepúsculo como si no lo eres, la diversión, los saltos y los coros entre el público estaban garantizados. Sonrisas de oreja a oreja entre los asistentes mientras escuchaban “Te voy a pinchar”, “Rosas en el mar”, “Déjate llevar” o “Vete a la mierda”. Algunas convertidas ya en himnos para una generación de apasionados del indie español. Luces de móvil y ojos -luminosos- en el techo, acompañaron a Joe durante la noche.

Y como de mezclas iba la noche, Tomasito, el artista flamenco, salió al escenario para acompañar a Joe Crepúsculo con su taconeo y su palmeo característico, el contrapunto sorprendente y perfecto para acompañar ese curioso sonido entre electrónica y pop que salían de los teclados, baterías e incluso maracas de los miembros de la banda.

Conciertos que se terminan en un suspiro son señal de que el artista está haciendo las cosas bien, y entre alguna canción “valiente”, como “España” y su estribillo “España, paella, sol y playa, te quiero España, ginebra y marihuana”, se plantó en el tramo final.

La canción de tu vida”, uno de los temas más queridos por sus “crepusculers”, fue la excusa perfecta para hacer bajar a Joe del escenario y tocar y cantar entre las primeras filas del público. Y como lo que baja sube, y viceversa, para el tema estrella de esta banda barcelonesa, Joe animó al público a subir al escenario, para entre todos, cantar “Mi fábrica de baile”. Un fin de fiesta por todo lo alto -literalmente- para los afortunados de las primeras filas, que cantaron junto a Joe, Tomasito y los otros miembros de la banda, la canción más famosa.

No sabemos si la fábrica de baile de Joe Crepúsculo cabe en nuestro corazón, lo que sí sabemos es que si cada vez que se sube a un escenario, regalan un concierto así, que sigan tocando, sea el Año de la Rata o el que sea. Y sobre todo, haremos caso a su grito de guerra final: “que seáis felices en vuestras vidas”, gracias por ayudarnos un poquito, Joe.

Adonai Canals

 

Crónica del concierto de Coque Malla en la sala Razzmatazz – GuitarBcn 2020 – por Emilio del Rio y Dimoniet Vermell

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El pasado viernes tuvimos el privilegio de asistir a la presentación del nuevo álbum de Coque Malla, ¿Revolución?, con un lleno total en sala Razzmatazz de Barcelona, dentro de la gira del mismo nombre y formando parte del Festival Guitar BCN 2020.

El artista está recogiendo, por fin, los frutos de su constancia durante más de 30 imparables años de trabajo en el mundo de la música, además de haber sido, el año pasado, el flamante ganador del premio Goya a la Mejor Canción Original por el tema “Este es el momento” de la película Campeones de Javier Fesser.

Foto: Dimoniet Vermell

Un recién estrenado “cincuentón” Coque Malla que reconoce revivir sobre el escenario, acompañado por su banda de los últimos años, Héctor Rojo (bajo) Toni Brunet (guitarra), David Lans (teclados) y Gabriel Marijuán (batería), fue alternando temas de su último trabajo, junto a títulos que ya están en la memoria colectiva.

Así, canciones como “¿Revolución?”, “Solo queda música”, la pegadiza “Un lazo rojo, un agujero”, “América”, “Extraterrestre” o “El Árbol”, se iban sucediendo con muchos de los temas que le han encumbrado en los últimos años, sobre todo a partir de la publicación de trabajos magistrales como “El último hombre en la tierra” (2016) e “Irrepetible” (2018).

“Berlín”, “La Carta”, tema con el que quiso homenajear a su madre, la fantástica actriz ya desaparecida, Amparo Valle, con quien la interpretó en su trabajo “Mujeres” de 2.014, “El último hombre en la tierra”, “Todo el mundo arde”, “Me dejó marchar” donde fue inevitable mencionar el maravilloso directo junto a Iván Ferreiro… fueron algunos de los títulos coreados por un público completamente entregado.

Foto: Dimoniet Vermell

Cómo no, también homenajeó, como está siendo habitual en esta gira, a Jaime Urrutia, con su versión de “La sangre de tu tristeza”.

Los ritmos rancheros de “Hace tiempo” dieron paso a tres temas de Los Ronaldos, “Quiero que estemos pegados”, “Guárdalo” y “Por las noches” que, inevitablemente, alborotaron, aún más, a un público que abarcaba varias generaciones.

Hasta el final”, para mí uno de los temas más íntimos y emblemáticos del artista, despidió junto a la inolvidable (vale sí… y también comercial) “No puedo vivir sin ti”, una velada realmente irrepetible.

Emilio del Rio

 

Crónica del íntimo concierto de Ana Belén en el Palau de la Música Catalana – 21 Festival Mil·lenni – por Fernando Moya M. y Belén Martín Vázquez

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Como si se tratara de su primera cita de amor, Ana Belén ha sido puntual al reencontrarse con sus fanáticos románticos, quienes a “Palau” lleno, esperaban la aparición de la artista. A las 21 horas en punto, entró en escena, vestida toda de rojo, irradiando una elegancia y una distinción, digna de una ídola de los boleros de todos los tiempos. De esta forma, dio el vamos a esta velada, que es parte del 21º festival Mil-Lenni.

La primera palabra la dio ella, abriendo el concierto con “VIDA”, canción insignia de su nuevo disco (Vida), estrenado en noviembre del 2018. Un público respetuoso y muy silencioso, que si bien, esperaban de entrada sus clásicos de siempre, tomaron de la mano a sus parejas, y se entregaron a este viaje, que prometía un recorrido por la carrera de la artista.

Foto: Belén Martín Vázquez

 

Como es de costumbre, nos encontramos con una Ana Belén, risueña y carismática, muchas veces al borde de la exageración. Pero, que de seguro, es lo que enamora a sus fieles. “Qué hacéis aquí, a horas de noche vieja”, fue la primera interacción que tuvo con su público. De ahí en adelante, se desencadenó una ola de conversaciones profundas en torno al amor y a la vida.

Sentada en una silla, a piernas cruzadas, y con un tenue foco de luz, ha querido hablar de su vida, de su infancia, de sus padres y de sus vecinos. Pero, algo más tenía guardado, y es que ha hecho una potente reflexión sobre los inmigrantes que cruzan el Mediterráneo, para buscar oportunidades en España. Sobre todo, a aquellos niños, que desde su inocencia, se ven sobre una barca, con sus madres y con un futuro incierto. De este modo, nos presentó una de sus nuevas canciones, “Cuentos para dormir”.

El encuentro no podía tener mejor lugar que “El Palau de la Música”. Un espacio que le otorgó a la Española, la posibilidad de desenvolverse íntimamente. Es que el Palau, te enamora; cada pieza de arte, cada vitral en su techo, hacen de este lugar un complemento perfecto para que estas baladas, emocionen, recuerden y enamoren. No fue difícil, observar a mí alrededor, como hombres y mujeres se dejaron llevar esta noche, llorando en las penumbras de la sala, como si las letras de las canciones, los remontaran a historias vividas.

¡Eres única!, ¡Guapa!, ¡Ídola!, entonaban cada tanto, aquellos que querían hacerse presente, y captar la mirada de esta romántica artista. Quien por dos horas entregó talento y reafirmó que está más viva que nunca. Con un grupo de seis músicos, a los cuales besó y abrazó, durante todo el concierto, demostró que sigue siendo una talentosa humilde y cercana.

“Esta es la historia de un sábado…” se comenzaba a sentir, de la mano de una potente armónica; que daba paso a uno de sus clásicos, “EL HOMBRE DEL PIANO”. Aplausos innatos, y fuertes voces que acompañaban a la artista. Es aquí, con esta canción; que nos demostró el talento que tiene en la interpretación, y que su paso por el cine; no es en vano. Es que cada vez que coreó sus letras, su cuerpo se estiró y se movió con un desplante escénico que nos dejó perplejos, como si viéramos a una chica poseída por el mismísimo “…Viejo perdedor”.

Foto: Belén Martín Vázquez

Sin duda, su gran deuda fue, “La puerta de Alcalá”, cada tanto, el público la pedía y la gritaba; a ver si en un gesto de amor navideño, la cantante les regalaba un trozo de esta, pero no fue así.

A las 23 hrs y con uno de sus clásicos “LA BANDA”; se comenzó a despedir de Barcelona, que por lo demás era su último show de su gira 2019. Un público de pies, coreo, aplaudió y agradeció el talento de aquel gran monstruo de las baladas españolas. “Amigos esta banda se fue”, fueron sus últimas palabras, antes de apagar las luces de aquel emblemático lugar.

-Por Fernando Moya M.-

¡Que suene la copla más Morente! – Crónica del concierto de Estrella Morente – De Cajón! Festival Flamenco de Barcelona 2019 – Por Sara Martínez y Belén Martín Vázquez

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La historia se hace copla y es una luz a su penumbra, una voz que responde a su sangre, a su piel, a su memoria. ¡Que suene la copla más Morente!. Con esta suerte de salmo, Morente eligió ser presentada el pasado 20 de diciembre en el Palau de la Música de Barcelona. Ningún lugar barcelonés podía ser mejor para representar el espectáculo Copla y trasladar al público a una época en la que un Palau prácticamente recién construido ofreciera sus primeros espectáculos.

Cada cual en su asiento sabía que Estrella el actual personaje y portavoz principal de la saga Morente, que a manos de Enrique creó una escuela artística. Esta escuela porta una teoría que apuesta por la reinvención de los géneros de forma revitalizada, fresca, construida y estudiada desde las raíces y la pureza. Gracias a ello, el viernes pudimos escuchar y apreciar como la copla florecía desde la fuerza que mana de la garganta de Estrella, desgarrando nuestras almas a través de un género que tuvo su auge prácticamente hace un siglo y que este día tocó uno por uno los corazones de las personas sentadas en el Palau.

Foto: Belén Martín Vázquez

Madrina marca el inicio y ataviada con cola, peineta, mantilla y abanico Estrella cantó el romance escrito por los maestros Quintero, León y Quiroga, otros de los personajes principales de la noche junto a Imperio Argentina, Conchita Piquer y Lola Flores. Seguida de Antonio Vargas Heredia, Rosío y La Niña de la Puerta Oscura, el público contempló maravillado como Estrella, con la naturalidad de las arriba mencionadas, se movía por todo el escenario del Palau, subiendo y bajando sus escaleras y paseando entre el director y el pianista. Usando un lenguaje corporal excelso, la interpretación recuperó pedazos de historia de la memoria de alguno de los presentes y permitió a otros viajar en el tiempo. Como si de una actuación cinematográfica se tratara, Estrella empezó a entonar Amante de mayo y abril y arrastrada por la fuerza del género, tiró su peineta y abanico para poner punto y final al primer acto. Corriendo a reposar por unos instantes y a ataviarse de nuevo, la orquesta entretuvo al público con unas suites, hasta que entre bambalinas y repleta de lentejuelas plateadas sobre una bata de cola blanca, Estrella volvió a aparecer al ritmo de El día que nací yo, canción con la que la artista se siente más representada. Triniá, Miedo y Yo soy ésa le siguieron y pusieron fin a este acto intermedio, que terminó con las luces apagadas y un bello cambré de la artista acompañado de aplausos infinitos como colofón.

Foto: Belén Martín Vázquez

Las canciones interpretadas hasta el momento conectaron sobremanera con el público. Un repertorio -y a su vez documento sociológico- grabado en nuestra memoria sentimental a través del cante de nuestras abuelas, nos recuerda como la copla nació aprisionada por la férrea censura franquista, que junto a su moral nacional-catolicista se apropió por unos años y de forma torticera de un género que luchaba por ser una vía de escape.

Compositores como los tres maestros mencionados, productores de más de cinco mil obras, cargaban de metáforas las letras y reivindicaban la picaresca y el papel de la mujer, a quién únicamente se le ofrecía tres minutos de protagonismo y el resto de una vida en silencio, subyugada por el mal llamado sexo fuerte.

Tras este acto, personajes de otra gran saga del cante como la de los Carbonell; con Montoyita y José Carbonell “El Monty” a la guitarra y Antonio Carbonell al cante, acompañado de Ángel Gabarre, fiel compañero del padre de Estrella, junto con las percusiones de “El Popo”. Sin la presencia de Estrella y con el Popo picando en un taburete, la pequeña congregación empezó a interpretar La niña de los ojos negros. Mientras los montadores movían unas cuantas sillas y ponían una mesa que evocaba un tablao, Estrella volvió a salir, tomó asiento y empezó a recitar En lo alto del cerro, picando una mesa repleta de polvo de talco que envolvió a los artistas en un humo ficticio. Después del  toque personal de la Compañía Morente, la orquesta vuelve a salir para comenzar con la que vaticinamos que sería la última parte del espectáculo. Y, tras unas notas del Amor Brujo  de Manuel de Falla, seguidas de la maravillosa interpretación de la famosísima y conocida Pena, Penita, Pena, Estrella dirigió con fuerza y poder uno de los momentos más difíciles de la noche, la interpretación de Suspiros de España, que cumpliendo con las predicciones de la cantante, fue abrazada por el público catalán.

Foto: Belén Martín Vázquez

El mismo público, rompió en aplausos que duraron minutos -debo confesar que me ardían las manos- y que hicieron emocionar a la artista y a su equipo. Tan emocionados, decidieron ofrecernos un bis donde pudimos volver a escuchar Madrina, vez dedicada a Rosario, abuela de Estrella y Gr a n a da para finalizar el espectáculo. Como si fuera la primera vez o el primer aplauso de la noche, volvimos a ofrecer nuestras reverencias a Estrella y a su compañía. Estrella, ante semejante estampa en el Palau, fue incapaz de abandonarlo e incluso dijo “por mi parte me quedo hasta la Nochebuena”. Aplaudiendo al compás, Estrella cerró los ojos y empezó a improvisar una melodía dedicada a la cultura, única bandera de ella y de su familia, que como nos ha dejado claro, siempre le acompañan. Y tras otro fuerte aplauso y al menos veinte minutos de bises, el cansancio -y la hora de cierre del Palau- pudo con los músicos y poco a poco procedieron a abandonar el escenario, dejándonos inmersos en nuestros aplausos y silbidos, que por razones obvias para toda persona asistente, no podíamos parar.

Coincido con su filosofía y doy las gracias a Estrella por llevar el arte como bandera, por tenerlo corriendo por las venas y sacarlo por su boca, atreviéndose a despolitizar géneros fuertemente politizados y adoptados por una parte de la sociedad que en su día no se mostró abierta al arte y a la libertad de expresión artística, sello característico de los Morente.

Texto : Sara Martínez

 

Curtcircuit: Let’s get it on, una noche con Marvin Gaye – Crónica de Haizea Etxebarria – Fotografías de Ramón Hortoneda

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A las puertas de las fiestas de navidad, de la mano de Curtcircuit y organizado por Álex Dee y Lalo López, nos juntamos todos para celebrar el 80  aniversario  del  nacimiento de uno de los grandes artistas del soul: Marvin Gaye.

En un escenario en el que en ningún momento hubo menos de 10  músicos  tocando, nos encontramos a lo mejor de la escena de la música negra de Barcelona para celebrar esta gran fiesta del soul. Empezamos por los directores: Álex Dee y Lalo López. Álex Dee es un cantante especializado en diferentes estilos dentro de la música negra. En 2016 publicó Freedom songs junto a The Gourmets Vocal Quartet, banda con la que ha girado desde entonces tanto en España como Francia. Este mismo año, Álex Dee también ha producido y publicado su primer álbum en solitario, Morning. Y qué decir de Lalo López, creador de la Fundación Tony Manero en los 90, 20 años de carrera a sus espaldas en los que no ha parado de desarrollar y participar en numerosos proyectos como The Excitements, Nación Funk All Stars o Achilifunk entre otros.

Foto Ramón Hortoneda

Empezamos calentando motores con Keep on dancing, con la Sala Luz de Gas  llena y con un público con muchas ganas de pasárselo bien. Seguimos con How sweet it   is, otra leyenda de la escena soulera de Barcelona en el escenario: Paquito Sex Machine.  Es genial mirar al escenario y volar al pasado, con esos trajes y pajaritas, esas gafas psicodélicas naranjas de Paquito y los pantalones bombacho de las coristas. Recordamos    a Tammi Terrell, inseparable compañera de duetos de Marvin Gaye con You´re all I need to get by. De echo, cuando Terrell murió, Gaye se sumió en una terrible depresión que le apartó durante unos tres años de los escenarios, ahogando su tristeza en el alcohol y las drogas.

Foto Ramón Hortoneda

Sube al escenario el que a mi parecer es sin ninguna duda, la mejor voz de la  escena musical negra de Barcelona: Jonathan Herrero. El gasteiztarra,  cantante  y  miembro fundador de A contra blues, es capaz de poner los pelos de punta a un muerto y nunca decepciona. Sube al escenario con él la jovencísima Lauren Nine, cantante de hip hop que en sus temas también coquetea con el R&B. He de aceptar que durante la noche

Foto Ramón Hortoneda

Hubo varios temas que se versionaron con partes como el de Lauren Nine, o más adelante con el Sr Chen, con hip hop. A mi personalmente no me convencieron demasiado, pero sí que es verdad que para artistas como Marvin Gaye acepto que soy bastante pureta.

Seguimos con Álex Dee en el escenario, ahora con el mítico tema I heard it through the grapevine. Si había alguna duda de la capacidad vocal de este extraordinario cantante, aquí desapareció totalmente. Sube al escenario Desiree Diouf, de madre italiana  y padre senegalés, cantante de bandas como The Black Barbies o Sugar Drops, que coquetea tanto con el soul como jazz o el reggae. Realizan un dueto con muchísimo groove.

De repente Lalo López se acerca a la mitad del escenario, mira  fijamente  al público y toca las notas iniciales de Lets get it on, el público estalla y nos ponemos todos   a bailar como locos. Seguimos con What´s going on y ya no hay vuelta atrás. La temperatura de la sala sube y Brigitte Emaga, cantante también con una trayectoria  musical importante tanto en televisión como en musicales como HAIR, sube a cantar el probablemente tema más conocido de Marvin Gaye: Ain´t no mountain high enough.

Foto Ramón Hortoneda

El show se despide a lo grande con todos los músicos bajando del escenario y fusionándose con el público para tocar Sexual Healing. Espectacular final para cerrar un buen homenaje al gran Marvin Gaye.

La calidad del show fue excepcional, la única pega a mi parecer fue que las voces femeninas no estuvieron al mismo nivel que sus compañeros.

Haizea Etxebarria Compes

Carlos Tarque: We love rock n’ roll – Crónica del concierto en la sala Apolo – por Haizea Etxebarria Compes

en Crónicas

Nos acercamos a la sala Apolo, muy cerca de las míticas tres chimeneas de la famosa antigua fábrica La Canadenca, donde justo hace cien años se consiguió la jornada laboral de las ocho horas. En fin, podemos decir que es un lugar idóneo para poder disfrutar de un concierto de rock como el que íbamos a asistir.

No sabíamos si debíamos ir a sala Apolo o a la Apolo 2, pero como íbamos con tiempo nos acercamos a verificarlo. De repente vimos una cola enorme que salía desde la entrada principal de la discoteca y pensamos… “mmm, será en la Apolo 2 entonces” ¡Pues no! Era la enorme cola de gente esperando a entrar para poder ver al murciano Carlos Tarque en solitario, más conocido como el cantante de la banda con más de 20 años de trayectoria  M Clan. No os voy a mentir, fue una muy agradable sorpresa descubrir en tiempos de reggaeton y trap, que el rock español sigue con tan buena salud.

Ya dentro de la sala, casi no cabía ni un alma y hacia las 21:15 se apagaron las luces y empezó a sonar a todo volumen el clásico I love rock’nroll de Joan Jett. Tema tan clásico como potente para calentar motores y dar entrada a los músicos: Carlos Raya a la guitarra, productor y guitarrista tanto de M Clan como de Fito y Fitipaldis; Iván Chapo González en el bajo y Coki Giménez a la batería, también grandes habituales de M Clan.  Empezamos por todo lo grande con el tema Ahora y en la hora, tema pesadote de rock clásico que empezó calentando el ambiente. Seguimos con Heartbreaker y saltamos con Bailo para volar a los 70 con Juicio Final. Uno de los grandes momentos fue con El diablo me acompañará, duro, potente y genial. Hasta el recoge vasos iba bailando y tocando una guitarra ficticia como si los envases fueran trastes.

Fuimos volando sobre todos los temas del primer álbum en solitario de Tarque, editado hace ya un año, en 2018. Pero también hubo sorpresas, como una adaptación mucho más dura del Come together de los Beatles o una versión de la banda norteamericana de los 70 Cactus. También pudimos disfrutar de temas de M Clan como Perdido en la ciudad  y Como el toro un poema de Miguel Hernández musicado por la banda.

La sala se llenó de aplausos de complicidad ante la presentación del tema Cactus en el corazón, denuncia clara del cementerio en que se está convirtiendo el mar Mediterráneo para los emigrantes y refugiados.

El final del concierto lo marcó Noche de aullidos, gran tema de M Clan que dio final a un concierto con un Tarque enérgico y totalmente entregado durante todo el show.  El público no se quedó atrás, respondiendo agradecido a uno de los grandes rockeros que afortunadamente y sin ninguna duda, seguirá brindando material de muy buena calidad tanto en solitario como con M Clan.

Haizea Etxebarria Compes

 

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